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Descifrar el ADN para atajar la fiebre tifoidea

Por primera vez, se han aplicado las últimas tecnologías de secuenciación del ADN a la fiebre tifoidea. Esta novedad ayudará no sólo a mejorar los diagnósticos, sino también a controlar la propagación de la enfermedad y a ofrecer a los científicos pistas sobre la forma de comb...

Por primera vez, se han aplicado las últimas tecnologías de secuenciación del ADN a la fiebre tifoidea. Esta novedad ayudará no sólo a mejorar los diagnósticos, sino también a controlar la propagación de la enfermedad y a ofrecer a los científicos pistas sobre la forma de combatirla. La tifoidea es una enfermedad especialmente grave y todavía es una plaga en el mundo a pesar de los grandes esfuerzos realizados por la ciencia. Más de 600.000 personas mueren cada año debido a la fiebre tifoidea y, según cálculos prudentes, de la Organización Mundial de la Salud, se producen más de 17 millones de casos al año. La fiebre tifoidea se transmite mediante la ingestión de alimentos o agua que se ha contaminado por las heces de una persona infectada. Tiene su causa en la bacteria Salmonella enterica Serovar Typhi. A pesar de que la S. typhi está emparentada con el género salmonella, se diferencia de otros tipos de bacterias en que sólo se encuentra en humanos. La función de este estudio es el establecimiento de nuevas normas para el análisis de la evolución y la propagación de una bacteria que cause esta enfermedad. De hecho, es el primer estudio que analiza varias muestras de cualquier patógeno bacteriano con este grado de detalle. Ya han descubierto firmas genéticas de la evolución de dos linajes de la Salmonella typhi de las que no se tenía conocimiento. «Los métodos genómicos modernos pueden servir para comprender mejor las enfermedades que han azotado a la humanidad desde hace mucho tiempo», explicó el profesor Gordon Dougan del Wellcome Trust Sanger Institute, uno de los autores de más experiencia del estudio. «Los genomas son el legado de la existencia de un organismo e indican las rutas evolutivas que ha seguido dicho organismo y en qué ruta se encuentra actualmente. Este análisis sugiere que podríamos haber encontrado el talón de Aquiles de la Typhi: al adaptarse de forma exclusiva al ser humano, se ha vuelto perezosa, su genoma está experimentando una degradación genética y se encamina a un callejón sin salida evolutivo.» Lo que el equipo ha descubierto es que el genoma de la Typhi se degrada más cuanto más estrecha es su relación con el humano que la hospeda. En otras palabras, la Typhi se deshace de todo el material genético que no necesita para vivir en el cuerpo humano. Y esto no es todo: indicios recientes sugieren que la estrategia de la Typhi consiste en protegerse del sistema inmunológico del organismo huésped. «Tanto el genoma como las proteínas que cubren la superficie de la Typhi, que son la diana de las vacunas, muestran asombrosamente poca variación», comentó el profesor Julian Parkhill, director de Pathogen Genomics. «Hemos sido capaces de utilizar nuevas tecnologías, desarrolladas para el análisis de la variación del genoma humano, para identificar esta variación. Esto no habría sido posible hace un año. Las tecnologías que hemos desarrollado aquí podrían servir también contra otras bacterias malignas.» El equipo internacional, compuesto por investigadores de la UE y Vietnam, ha diseñado métodos que pueden utilizarse para identificar brotes. «Mediante los métodos de biología genómica de este estudio, podemos tipificar la Typhi, identificar la cepa que causa la infección, identificar los portadores y dirigir los programas de vacunación de manera más eficaz. Es un gran paso adelante», afirmó Kathryn Holt, estudiante de doctorado en el Wellcome Trust Sanger Institute. Esto permitirá a los futuros investigadores identificar los organismos concretos que propagan la enfermedad entre la población. Además, el equipo espera que puedan emplearse datos de mapeo junto con los resultados de su investigación para crear mejores campañas de vacunación con las que erradicar la fiebre tifoidea. «Entendemos que los programas de vacunación concertados, en conjunción con estudios epidemiológicos que tienen como objetivo encontrar y tratar a los portadores, podrían utilizarse para erradicar la enfermedad de la fiebre tifoidea», declaró el profesor Dougan.

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