El consumo de alcohol y estupefacientes fomenta comportamientos sexuales de riesgo en la juventud europea
Un estudio publicado por el Instituto Europeo para el Estudio de los Factores de Riesgo en la Infancia y la Adolescencia (IREFREA) muestra que las prácticas sexuales de riesgo y las enfermedades de transmisión sexual están aumentando entre la juventud europea debido a un mayor consumo de alcohol y drogas. Los descubrimientos del estudio indican que este aumento del abuso del alcohol y del consumo de estupefacientes podría conducir a los jóvenes a tomar decisiones inapropiadas, como la de entregarse a una práctica sexual de riesgo. SINC cita información de IREFREA en la que se manifestaba que esas experiencias sexuales pueden producir remordimientos pasado el tiempo. El equipo de investigación utilizó una metodología de muestreo por «bola de nieve» para evaluar a 1.341 jóvenes con edades comprendidas entre 16 y 35 años. La muestra se recogió en nueve ciudades de otros tantos Estados miembros, entre los que se incluían Alemania, Grecia, España, Austria y Reino Unido. «El consumo de estupefacientes varía sensiblemente en función del motivo por el que se tomen», explicó Montse Juan, investigadora española que participó en el estudio y miembro de IREFREA. «Por ejemplo, el 28,6% de los consumidores de alcohol lo hacen para ganar seguridad al presentarse ante una posible pareja sexual, mientras que el 26,2% de los que consumen cocaína lo hacen para prolongar el acto sexual.» Los descubrimientos de los investigadores fortalecen la conexión entre el consumo de drogas y la experimentación sexual precoz. La Sra. Juan explicó que el potencial que tienen los adolescentes de ser sexualmente activos es mayor entre los menores de 16 años que consumen alcohol y drogas como la cocaína y el cannabis. En comparación con los hombres, el estudio de IREFREA indica que las hembras tienen más probabilidad de iniciarse en el sexo a una edad más temprana. Por otro lado, los investigadores descubrieron que los varones tienen más probabilidades de tomar cocaína para aumentar la excitación sexual y las sensaciones, mientras que otros consumen más éxtasis para prolongar la experiencia sexual. «Las tendencias actuales en cuanto al consumo de drogas entre los participantes del estudio reflejan que los consumidores habituales de cocaína, en comparación con los que nunca la han probado, tienen más probabilidades de haber tenido cinco o más compañeros sexuales en los últimos doce meses, o de haber pagado a cambio de sexo», destacó la Sra. Juan. Esta investigadora afirmó que los especialistas en prevención deben conocer «cómo entienden los jóvenes la relación entre el consumo de drogas y la sexualidad». La Sra. Juan dijo que «en España hay muy pocos programas de prevención que tengan en cuenta esta relación». En general, la mayoría de la gente que asocia las drogas con la sexualidad son jóvenes y adolescentes «normales», explicó. «Ahora que conocemos la existencia de esta asociación y los riesgos para la salud que conlleva, necesitamos nuevos programas y estrategias de prevención», afirmó. La Sra. Juan continuó diciendo que es de vital importancia que, además, «se produzca un aumento en la investigación sobre el tema del consumo de drogas y sus vínculos sociales, psicológicos y físicos con la sexualidad, basados en las experiencias reales e importantes de los propios jóvenes». Cabe decir que, hasta hace poco, había muy pocos estudios que evaluaran la conexión entre el sexo y el consumo de estupefacientes y que se centraran, en concreto, en determinar por qué la juventud recurre a estas sustancias para facilitar los contactos sexuales.
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