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En el interior del «centro de control de crisis» de una célula bacteriana

Un equipo de científicos cuya labor ha sido financiada por la UE ha hecho nuevos descubrimientos sobre los «centros de control de crisis» bacterianos, moléculas gigantes que ayudan a las bacterias a reaccionar con rapidez a diversos peligros y adversidades. Sus hallazgos, publ...

Un equipo de científicos cuya labor ha sido financiada por la UE ha hecho nuevos descubrimientos sobre los «centros de control de crisis» bacterianos, moléculas gigantes que ayudan a las bacterias a reaccionar con rapidez a diversos peligros y adversidades. Sus hallazgos, publicados en el último número de la revista Science, amplían nuestros conocimientos sobre el mecanismo de supervivencia de las bacterias frente a condiciones adversas y cambiantes. En el centro del sistema bacteriano dedicado a afrontar adversidades se encuentra una gran molécula llamada «estresosoma». Se observó que las bacterias estudiadas tenían alrededor de veinte estructuras de este tipo diseminadas de forma bastante uniforme por el interior de la célula. Los «estresosomas» son capaces de responder con celeridad a muy diversos factores del entorno, tales como cambios en la luz, temperatura y salinidad, y activan una respuesta para asegurar la supervivencia de la célula. Hasta ahora se desconocían los mecanismos por los que se producía este proceso. En esta reciente investigación, para llegar hasta el «corazón» del estresosoma, los científicos emplearon las técnicas de imagen más avanzadas y usaron la fuente de luz sincrotrónica Diamond del Reino Unido. De esta forma pudieron observar la actividad de las distintas proteínas que se encuentran en un estresosoma. Cuando en el medio externo se producen cambios que podrían ser perjudiciales para la bacteria, se envía una señal de alarma desde la superficie hacia el interior de la célula. Tan pronto como los estresosomas detectan dicha señal, se desprenden de la estructura unas proteínas denominadas RSBT. Esto inicia una cadena de reacciones por la que se producen más de ciento cincuenta proteínas nuevas que ayudan a la célula a adaptarse al nuevo entorno y a sobrevivir en él. «La cascada de reacciones que se producen en el interior de las células bacterianas como consecuencia de las señales de alarma recibidas por los estresosomas incitan a una mayor transcripción de genes concretos en el interior de la célula», explicó el profesor Marin van Heel, del Imperial College de Londres (Reino Unido). «Esto significa que algunos genes ya activos en su interior son excitados para que aumente el nivel de determinadas proteínas. Esta modificación de la composición proteínica de la célula le permite sobrevivir en un entorno hostil o adverso.» «Los estresosomas celulares resultan muy eficaces como "centros de control de crisis", porque reaccionan con gran rapidez y efectividad», añadió el Dr. Tim Grant, también del Imperial College de Londres. «La reacción en cadena que inician surte efecto muy rápidamente y permite a las bacterias adaptarse a los cambios de su entorno casi de inmediato.» Ahora el equipo tiene la intención de emplear técnicas de imagen aún más avanzadas para explorar el estresosoma con mayor profundidad. Confían que, empleando el nuevo microscopio crioelectrónico de alta resolución del Instituto Max Planck en Martinsried (Alemania), podrán ver cada uno de los pilares estructurales de las proteínas que conforman el estresosoma. El apoyo de la UE a este trabajo provino del proyecto 3DEM («Microscopía de electrones tridimensional»), financiado a su vez dentro del área temática «Ciencias de la vida, genómica y biotecnología para la salud» del Sexto Programa Marco (6PM).