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La intensificación de los vientos del Oeste afecta al Océano Antártico

Investigadores de Alemania y Australia están estudiando el efecto que tiene la intensificación de los vientos en el hemisferio sur sobre la Corriente Circumpolar Antártica, que transporta el mayor volumen de agua en los océanos, al objeto de averiguar sus repercusiones en el c...

Investigadores de Alemania y Australia están estudiando el efecto que tiene la intensificación de los vientos en el hemisferio sur sobre la Corriente Circumpolar Antártica, que transporta el mayor volumen de agua en los océanos, al objeto de averiguar sus repercusiones en el calentamiento del planeta. En la edición electrónica de la revista Nature Geoscience se ha publicado un artículo al respecto. Los vientos del Oeste del hemisferio sur provocan el movimiento de alrededor de 140 millones de metros cúbicos de agua oceánica cada segundo. Esto desempeña un papel determinante en el control del clima, dado que por efecto de la interacción entre los vientos y la corriente se transporta una fracción sustancial de las emisiones antropogénicas de dióxido de carbono desde la atmósfera hacia las profundidades oceánicas, fenómeno que ralentiza el calentamiento global. Actualmente se está registrando una intensificación de estos vientos, y se prevé que la tendencia se mantendrá en las próximas décadas. Esto ha suscitado un debate en torno a las posibles repercusiones sobre la Corriente Circumpolar Antártica. Esta corriente siempre ha sido impulsada por los vientos del Oeste del hemisferio sur, y la interacción entre aquélla y dichos vientos es esencial para que haya una circulación de calor, oligogases y agua dulce. La intensificación de los vientos y su efecto sobre la Corriente Circumpolar Antártica es un tema importante para la ciencia. Sin embargo, los estudios realizados hasta ahora se han visto mermados por la insuficiencia de datos al respecto, lo cual se debe a las dificultades prácticas que lleva aparejadas toda expedición científica en barco al Océano Antártico. «En nuestro estudio utilizamos datos obtenidos por el programa internacional Argo», informó el profesor Claus Boning del Instituto Leibniz de Ciencias del Mar (IFM-GEOMAR) de Alemania. Dicho programa cuenta con 3.000 boyas de deriva robóticas, las cuales registran constantemente información sobre los océanos, como la temperatura y la salinidad, y la transmiten por satélite a centros de seguimiento del océano situados en tierra firme. Otra fuente de información fue el archivo del Centro Australiano de Investigación Marina de Tasmania. «En este estudio se usaron alrededor de 52.000 perfiles recabados por más de 600 boyas de deriva del Argo repartidas por el Océano Antártico. Esta información se comparó con mediciones históricas efectuadas por barcos», explicó Astrid Dispert del IFM-GEOMAR. El estudio demostró que la temperatura del agua va en aumento, al contrario que la salinidad. En cambio, no halló ningún incremento significativo del volumen de agua transportada. «Nuestras indagaciones ponen de manifiesto un hecho importante», afirmó el profesor Boning. «Quizá la clave del control del transporte de agua por la Corriente Circumpolar Antártica sean remolinos que no se tienen en cuenta en los modelos climáticos.» El profesor Boning opina que en este punto hacen falta investigaciones con modelos oceánicos de alta resolución. En futuras observaciones se podrá corroborar si los resultados son válidos, en cuyo caso sería una noticia positiva para la lucha contra el cambio climático, puesto que significaría que la intensificación de los vientos no ha afectado de forma considerable al transporte de dióxido de carbono de la atmósfera al interior del océano. «Se necesitan más observaciones», aseguró el profesor Martin Visbeck del IFM-GEOMAR. «Gracias al programa internacional de observaciones Argo, disponemos de un acceso permanente a los datos que registra una red mundial de más de 3.000 boyas de deriva realizando perfiles. Supone un avance importante en el área de las observaciones oceánicas, las cuales, junto a los modelos de alta resolución, nos sirven para conocer mejor los cambios a largo plazo del océano.»

Países

Australia, Alemania

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