El proyecto comunitario SmartCell creará fábricas farmacéuticas a partir de células vegetales
Se han adjudicado 6 millones de euros en fondos comunitarios al proyecto SmartCell con el fin de que desarrolle herramientas destinadas a la síntesis de productos farmacéuticos valiosos a partir de células vegetales. El proyecto es un consorcio compuesto por dieciocho socios de la UE, Suiza y Estados Unidos. Entre los socios hay catorce universidades e institutos tecnológicos punteros, dos PYME y dos empresas industriales de gran tamaño. El presupuesto total del proyecto asciende a 8,5 millones de euros y se prevé que tenga una duración de cuatro años. Se estima que en 2004 una cuarta parte de todos los fármacos recetados en los países industrializados contenían compuestos derivados de plantas. Algunos de estos fármacos ampliamente extendidos son la morfina, la codeína, la quinina y la digitoxina. Hasta ahora ha sido imposible producir sustitutos sintéticos que sean tan eficientes y específicos como estas sustancias. Las plantas producen una gran variedad de compuestos denominados metabolitos secundarios que les ayudan a adaptarse a su entorno. Estos metabolitos (como por ejemplo la resina) se producen muy lentamente y en pequeñas cantidades y, en el caso de los árboles, el proceso puede durar años. A veces se consideran productos de desecho del metabolismo de la planta, pero su importancia farmacológica es muy elevada. La mayoría de los metabolitos secundarios, denominados también fitofármacos, se aíslan en la actualidad a partir de plantas vivas debido a que su síntesis artificial es extremadamente complicada y cara. Cabe reseñar, no obstante, que la biosíntesis es un proceso complejo y no conocido en su totalidad, por lo que la producción es escasa. Además, muchas de las plantas que producen estos valiosos compuestos no son fáciles cultivar y en algunos casos se encuentran sobreexplotadas. No obstante, cabe la posibilidad de emplear células vegetales para producir valiosos compuestos farmacéuticos a gran escala de la misma forma en que se emplean microbios para producir antibióticos. El Dr. Oksman-Caldentey, del Centro de Investigación Técnica VTT (Finlandia) y coordinador del proyecto, explicó a CORDIS Noticias que «la diferencia estriba en que en el caso de los microbios, el proceso de producción de antibióticos es corto y relativamente sencillo. Por otro lado, el conocimiento que poseemos de los mecanismos que emplea una planta para producir estos compuestos de bajo peso molecular es muy escaso». El consorcio SmartCell aunará los esfuerzos de científicos especializados en varias áreas científicas para describir los mecanismos de la producción de metabolitos secundarios. Expertos en botánica, farmacognosia (el estudio de los medicamentos procedentes de fuentes naturales), microbiología, fitoquímica, bioquímica, biología molecular y tecnología de la fermentación pondrán sus conocimientos al servicio del estudio de las rutas metabólicas vegetales en células clonadas y aisladas. Los conocimientos que logren extraer se emplearán en el desarrollo de herramientas que aprovechen dichas rutas metabólicas secundarias para sintetizar más rápidamente grandes volúmenes de compuestos de gran valor farmacológico. De hecho, su intención es manipular las células vegetales para que sirvan como «fábricas verdes». El objetivo de las actividades iniciales de SmartCell será la síntesis de terpenos, producidos por una gran variedad de plantas (sobre todo coníferas). Algunos ejemplos de derivados de los terpenos conocidos son los esteroides, el mentol, el alcanfor y los canabinoides. Estas sustancias están siendo objeto de una investigación inicial en SmartCell puesto que los estudios preliminares fueron prometedores, y también porque ya existen algunos ejemplos eficaces como el Paclitaxel, un fármaco contra el cáncer que se solía extraer de la corteza producida por una variedad de tejo (Taxus brevifolia) cuando éste alcanzaba los sesenta años de edad y que ahora se produce en parte mediante cultivos de células vegetales. Si no surgen imprevistos, se emplearán las mismas herramientas utilizadas en el procesado de los terpenos para crear otros valiosos compuestos de forma artificial.