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Información sobre un antiguo canal antártico gracias a criaturas marinas diminutas

Según se indica en una nueva investigación del British Antarctic Survey (BAS), el manto de hielo de la Antártida occidental (WAIS), cuyas dimensiones en la actualidad son de 2.400 km de ancho y 1,6 km de grosor, era un pasadizo oceánico hace unos 125.000 años. Los científicos ...

Según se indica en una nueva investigación del British Antarctic Survey (BAS), el manto de hielo de la Antártida occidental (WAIS), cuyas dimensiones en la actualidad son de 2.400 km de ancho y 1,6 km de grosor, era un pasadizo oceánico hace unos 125.000 años. Los científicos del BAS afirman que unas criaturas diminutas que se alimentan de materia en suspensión a ambos lados del manto de hielo ofrecen información sobre la estabilidad del WAIS, una región que, según los expertos, puede llegar a derrumbarse. Los hallazgos el estudio se han publicado en un artículo de la revista Global Change Biology. Las criaturas marinas mencionadas se nutren mediante la filtración de partículas de alimento suspendidas en el agua en la que habitan. El equipo de BAS, dedicado a un estudio para el Censo de la Vida Marina Antártica (CAML), evaluó colonias de briozoos (animales musgosos) que habitan en el fondo marino de zonas costeras y regiones marinas profundas cercanas a la Antártida y en otras regiones. Su trabajo llevó al descubrimiento de especies similares de briozoos en las plataformas continentales de los mares de Ross y Weddell, separados en la actualidad por el enorme bloque de hielo que es WAIS. Los investigadores opinan que estas criaturas colonizaron las zonas a cada lado de la masa de hielo gracias a un pasadizo oceánico: el canal transantártico. Según los miembros del equipo, es muy posible que un periodo cálido interglacial fuera el responsable de la creación del canal hace tan sólo 125.000 años, cuando el nivel del mar se situaba unos 5 metros por encima del actual. A pesar de los indicios geológicos que apuntan al derrumbe de WAIS en algún momento durante el último millón de años, sigue sin conocerse la frecuencia de estos derrumbes. Así pues, los científicos se propusieron despejar esta incógnita y comprender los procesos y los vínculos que existen entre los periodos cálidos y los fenómenos de deglaciación. Los científicos indican que otras criaturas marinas que habrían habitado las zonas circundantes al continente y que podrían haber aportado información sobre el periodo exacto en el que la Antártida occidental estuvo despejada de hielo debieron extinguirse durante las glaciaciones y que los glaciares debieron desplazar sus restos fósiles fuera de la plataforma continental. El equipo adelanta que este descubrimiento podría fomentar exploraciones glaciológicas que permitan prever la estabilidad futura de WAIS. Según los investigadores, WAIS podría influir en la velocidad a la que el nivel del mar se elevará durante los próximos siglos. Un derrumbe completo de WAIS podría aumentar el nivel del mar entre 3,3 y 5 metros, un acontecimiento que algunos expertos prevén que ocurrirá dentro de entre 4.000 y 7.000 años. «WAIS puede considerarse el talón de Aquiles de la Antártida y, debido a que su derrumbe influiría en futuras subidas del nivel del mar, es importante obtener un conocimiento científico más preciso de los grandes fenómenos de deglaciación. La búsqueda de indicios biológicos es una de las formas nuevas que poseemos para descubrir datos que nos ayuden a reconstruir la historia de la capa de hielo de la Antártida», explicó el Dr. Davis Barnes, primer firmante del artículo. «Cuando encontramos grupos de briozoos sorprendentemente similares separados miles de kilómetros entre sí, nos percatamos de que habíamos descubierto algo muy interesante. Puede que estas especies sobrevivieran a la última glaciación y que en el resto de regiones de la Antártida se hubiesen extinguido. Sabemos que tras la última glaciación varios grupos de briozoos se dispersaron por muchas de las regiones estudiadas», añadió. «Pero las larvas de estos animales se hunden y esta fase de su vida es corta, y además los adultos se "anclan" al fondo marino, por consiguiente es muy poco probable que en dicha dispersión recorriesen grandes distancias arrastrados por las corrientes oceánicas.» Por todo ello, los investigadores concluyeron que la colonización de estas dos regiones es un indicador de que tanto el Mar de Ross como el de Weddell estuvieron unidos por un pasadizo transantártico durante algún periodo del pasado reciente.

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