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La exposición pasiva al tabaco afecta al neurodesarrollo del bebé

Los recién nacidos que han estado expuestos a la nicotina, tanto por tener madres fumadoras activas como pasivas, presentan peores respuestas fisiológicas, sensoriales, motoras y atencionales. A esto apunta una nueva investigación liderada por expertos del Centro de Evaluación...

Los recién nacidos que han estado expuestos a la nicotina, tanto por tener madres fumadoras activas como pasivas, presentan peores respuestas fisiológicas, sensoriales, motoras y atencionales. A esto apunta una nueva investigación liderada por expertos del Centro de Evaluación y Medida de la Conducta (CRAMC) de la Universidad Rovira i Virgili (España) y publicada en la revista Early Human Development. El consumo de tabaco sigue estando muy extendido en Europa. Aproximadamente el 29 % de los europeos son fumadores, mientras que 695 000 europeos mueren de manera prematura por causas relacionadas con el tabaco, por lo que éste constituye la causa más importante de muerte prevenible. En términos económicos, el consumo de tabaco tiene un coste para los países de la Unión Europea no inferior a los 100 000 millones de euros. En cuanto a su consumo durante el embarazo, se trata de una de las causas más importantes, y al mismo tiempo prevenibles, de enfermedad y muerte tanto para la madre como para el bebé. Los estudios epidemiológicos muestran que entre el 11 % y el 30 % de las mujeres embarazadas fuman o están expuestas pasivamente al humo del tabaco. Gracias a este nuevo estudio, los fumadores podrían tomar conciencia de los efectos del consumo de tabaco durante el embarazo en el recién nacido y en su desarrollo. Fumar durante el embarazo se ha relacionado con diversos problemas en la descendencia, como problemas de aprendizaje, trastorno por déficit de atención con hiperactividad e incluso obesidad. Según las estadísticas, las mujeres que fuman durante el embarazo presentan mayores probabilidades de sufrir hemorragias vaginales, desprendimiento prematuro de placenta o muerte fetal. Sin embargo, aunque los trastornos pediátricos y obstétricos relacionados con el tabaco en esta etapa están bien definidos, los efectos en el comportamiento neonatal todavía han sido poco estudiados. Este nuevo estudio dirigido por los expertos del CRAMC da un paso más allá y analiza también los efectos en el recién nacido del consumo pasivo de tabaco durante el embarazo. Los científicos evaluaron el comportamiento de 282 recién nacidos sanos mediante la Escala de Evaluación del Comportamiento Neonatal, que permite interactuar con el recién nacido y evaluar su comportamiento y respuestas, entre las 48 y las 72 horas de vida. De las madres estudiadas, el 22 % habían fumado durante el embarazo y apenas el 6 % se habían expuesto pasivamente al humo de tabaco. De las fumadoras, el 12,4 % habían consumido entre 1 y 5 cigarrillos por día; un 6,7 % entre 6 y 10; y un 2,8 % de 10 a 15 diarios. Ninguna de las madres había fumado más de 15 cigarrillos por día. «Los recién nacidos que han estado expuestos intrauterinamente a la nicotina -tanto de manera activa como pasiva- presentan afectación en varios aspectos de su desarrollo neuroconductual que pueden ser indicadores de futuras patologías, independientemente de factores sociodemográficos, obstétricos y pediátricos», informó Josefa Canals, una de las autoras principales del trabajo. Los resultados revelan que los hijos de madres fumadoras y de fumadoras pasivas presentan peores puntuaciones en la habilidad para inhibir estímulos que pueden alterar el sistema nervioso central. Además, los hijos de fumadoras pasivas poseen un peor desarrollo motor, y los de fumadoras, menor habilidad para regular las conductas y respuestas en los ámbitos fisiológicos, sensoriales, motores y atencionales. «Los profesionales de la salud deberían alentar a las futuras madres y a sus familiares cercanos para eliminar o reducir su consumo de tabaco», afirmó Canals, quien también subrayó la importancia de informar de los efectos de la exposición al humo involuntario para prevenir el daño directo en el feto y el desarrollo infantil. Cuando una mujer embarazada fuma, la concentración de nicotina en el feto alcanza niveles un 15 % mayor que los que existen en la madre. En España, el 43,5 % de las mujeres de entre 25 y 44 años fuma, porcentaje que se reduce durante el embarazo hasta alrededor del 26,6 %. «Pero aunque las mujeres tienden a reducir su consumo regular de cigarrillos al quedarse embarazada, es fundamental estudiar los efectos de la exposición a pequeñas cantidades de tabaco en el desarrollo fetal», concluyó Canals.Para más información, consulte: Universidad Rovira i Virgili: http://www.urv.cat/es_index.html Early Human Development: http://www.journals.elsevier.com/early-human-development/

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3 Marzo 2017