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La civilización micénica ofrece sus secretos a los que saben escuchar

La Edad del Bronce en el Egeo prehistórico, datada entre el tercer y el segundo milenio a. C., es uno de los periodos más fascinantes de la historia europea, pues en ella se produjeron el auge y la caída de las primeras civilizaciones europeas, la minoica y la micénica. Esta última fue objeto de estudio en el proyecto MYSOBIO.

Sociedad

En este periodo se produjo el auge y la caída de las primeras civilizaciones de Europa, la minoica y la micénica, las cuales dejaron su impronta en el mar Egeo. El proyecto MYSOBIO estudió la civilización micénica. «Fue un periodo de progreso tecnológico y cultural, amplio comercio internacional que llegaba más allá del Egeo y prosperidad generalizada», afirma Ioanna Moutafi, investigadora principal y beneficiaria de una beca del programa Acciones Marie Skłodowska-Curie de la Unión Europea. Explica que los indicios arqueológicos y los textos de las tablillas en lineal B apuntan a que se trataba de una sociedad jerárquica compleja. Este tipo de sociedades suele dejar pistas en forma de prácticas funerarias que, en combinación con los datos que ya se poseen sobre la cultura micénica, permitió a la investigación de Moutafi adoptar un método holístico para el estudio de restos óseos en su contexto arqueológico. «Tratamos de devolver la voz a personas que vivieron hace miles de años para que compartan sus historias, experiencias e incluso sentimientos. Al analizar los restos óseos y la información que pueden ofrecer sobre su edad, salud, género y estado, podemos conocer cómo vivían estas personas y cómo las trataban los vivos tras morir», agrega Moutafi, quien llevó a cabo su investigación en la Universidad de Cambridge (el Reino Unido).

La diversidad en las prácticas funerarias muestra complejidades sociales

Moutafi descubrió que una pareja en el asentamiento micénico temprano de Ayios Vasileios, en Laconia, fue enterrada en un abrazo que duró milenios. «Cuando los encontramos, nuestra primera respuesta fue pensar en amantes jóvenes, en un Romeo y Julieta micénicos. Para nuestra enorme sorpresa, el descubrimiento fue aún más conmovedor: el análisis en el laboratorio reveló que los dos rondaban los cuarenta años, que era una buena edad para ese momento». También se aprecian indicios de niños enterrados con gran cariño, huesos que se guardaban para ser enterrados más tarde con adultos cerca, tal vez los progenitores. Hasta hace poco, explica Moutafi, solo se debatía sobre las prácticas funerarias antiguas en función de la cultura material, como el tipo de tumbas y los bienes funerarios que acompañaban a los muertos. «Los esqueletos y el tratamiento del cuerpo humano quedaban fuera de la discusión o se abordaban de manera muy superficial. Como resultado se generaron visiones bastante monolíticas y homogéneas de las prácticas funerarias, y se produjo una dejación del análisis de la variación significativa en el tratamiento funerario», explica Moutafi.

Aprovechar diversas disciplinas para comprender mejor el pasado

La bioarqueología aúna arqueología y osteología tradicionales y técnicas nuevas pertenecientes al ámbito de las ciencias forenses y digitales. La combinación de bioarqueología con tafonomía funeraria y arqueogenética permitió al proyecto exponer algunos planteamientos sobre los desarrollos sociales que condujeron a la aparición, consolidación y transformación final de la civilización micénica. «Las prácticas funerarias desempeñan un papel muy relevante en la cohesión social y mantienen, e incluso crean, una identidad común para las personas que las comparten. El cambio del énfasis de las nociones individuales a las colectivas en el tratamiento durante los enterramientos es clave para comprender las tendencias sociales en un momento dado», señala. Cuando el poder de los grandes palacios estaba en su apogeo, se primaba la cohesión social y la concepción de una identidad común. Cuando la sociedad era más turbulenta, se conmemoraba la destreza individual. Estos hallazgos, combinados con los resultados del análisis paleopatológico y un ligero aumento de los indicios de conflicto, sugieren que, entre otros factores, las tensiones sociales internas y no las presiones externas directas, influyeron de manera determinante en la debacle de los palacios micénicos. La labor de MYSOBIO abarcó más que los trabajos de campo y de laboratorio. Moutafi no dejó de comunicar sus hallazgos. Ofreció dieciocho presentaciones académicas y se le invitó a impartir conferencias en congresos internacionales e instituciones académicas de seis países europeos distintos y los Estados Unidos. «La respuesta siempre fue muy positiva. Creo que la fascinación que despiertan los restos óseos humanos podría aprovecharse para desarrollar en gran medida el patrimonio. Podría ponerse en marcha un cambio en la forma en la que se administran los emplazamientos funerarios y se comunican los hallazgos arqueológicos a la población en general», concluye.

Palabras clave

MYSOBIO, micénicos, bioarqueología, prácticas funerarias, esqueletos, arqueogenética, civilización micénica

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