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Un estudio muestra cómo las políticas y las prácticas excluyen a los gitanos

La manera en que se estructura nuestra sociedad perpetúa la discriminación contra las personas gitanas. Reconocerlo es el primer paso para garantizar que todos tengan los mismos derechos.

Sociedad

Los gitanos que viven en Europa representan el grupo de ciudadanos con mayor vulnerabilidad socioeconómica de la región. Su difícil situación trascendió internacionalmente en la década de 1990, cuando los países de Europa Central y Oriental iniciaron su transición hacia economías de mercado. «Los gitanos marginados que están atrapados en suburbios urbanos o aislados en guetos de zonas rurales se encuentran en una situación perpetua de exclusión y pobreza», explica Peter Vermeersch, coordinador del proyecto InviCitRom y profesor de política en la Universidad de Lovaina (KU Leuven) de Bélgica. «Las anteriores estructuras de solidaridad e inclusión se impulsaron durante la destrucción del socialismo de Estado, mientras que determinados prejuicios, como que los gitanos son “ciudadanos inadaptados”, persistieron». Desde entonces, las políticas socialdemocráticas no han logrado resolver la situación. «En los últimos años, parece que los gitanos se han convertido en un objetivo aún más explícito del populismo y el extremismo», añade Vermeersch.

Identificar las prácticas discriminatorias

El proyecto InviCitRom, que cuenta con el apoyo de las Acciones Marie Skłodowska-Curie, tenía como objetivo profundizar en la comprensión de las políticas y los regímenes jurídicos que perpetúan la marginalización de los ciudadanos romaníes. «Investigamos de qué forma la percepción, y la imagen pública, de los gitanos como “cultura desviada” ha contribuido a la restricción forzosa de sus derechos», afirma Vermeersch. «No es que los gitanos sean incapaces de vivir en la sociedad, sino que es la manera en que se construye la ciudadanía lo que posiciona a los gitanos como inaptos». Vermeersch y su equipo investigaron los derechos de movilidad restringida de los gitanos como ciudadanos de países candidatos a la adhesión a la Unión Europea (UE). La preocupación sobre la creciente cantidad de solicitantes de asilo ha llevado a que algunos Estados miembros de la UE adopten políticas de inmigración restrictivas, con el objetivo de desincentivar la entrada de gitanos. Otro estudio de caso se centró en la educación. «Varios Estados han justificado prácticas habituales de segregación escolar», señala Vermeersch. «Eso se presenta como algo beneficioso para los niños romaníes, ya que les permite “ponerse al nivel” del idioma mayoritario. De hecho, el resultado final es el contrario». Vermeersch y su equipo también se fijaron en la situación de los ciudadanos apátridas. Algunas minorías apátridas, como los hablantes de ruso en los Estados bálticos, están políticamente marginadas, pero no se encuentran en lo que Vermeersch denomina «los márgenes de la ciudadanía», ya que siguen teniendo derechos socioeconómicos. «Sin embargo, en el caso de las personas romaníes, detectamos una situación de absoluto incumplimiento», afirma. «Están en un espacio entremedio, un lugar donde no pueden ser ciudadanos, pero tampoco cumplen con la definición jurídica de persona apátrida».

Concienciación sobre los derechos

Situar estos estudios de caso europeos dentro de una perspectiva más amplia y mundial ha sido uno de los puntos fuertes del proyecto InviCitRom. «Estos ejemplos no tienen nada de excepcional», añade Vermeersch. «Ocurren en todo el mundo. Detectamos muchas similitudes con los casos de las poblaciones indígenas en Australia, Canadá y los Estados Unidos». Los resultados del proyecto contribuirán a una discusión más detallada sobre la situación de los gitanos dentro de los círculos académicos, entre otros a través de un futuro libro de la colaboradora del proyecto Julija Sardelić. Vermeersch también espera que los hallazgos influyan en los responsables políticos, las instituciones internacionales y las ONG. «Existe una constante necesidad de estudiar críticamente lo que hacen los gobiernos en cuanto a la difícil situación de los gitanos», destaca. «Se necesita reflexionar acerca de cómo se aplican las cuestiones sobre el terreno y cómo evoluciona la política en torno a las nuevas iniciativas políticas». Según Vermeersch, eso requiere una discusión más amplia sobre cómo se enmarca y se redefine a los gitanos. «Los activistas y académicos debemos cooperar para sensibilizar sobre el lugar que les corresponde a los gitanos como ciudadanos», concluye.

Palabras clave

InviCitRom, gitano, romaní, discriminación, prejuicios, populismo, extremismo, asilo, educación, segregación

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