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Communication role on perception and beliefs of EU Citizens about Science

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En quién confían los ciudadanos europeos en materia científica

Las consultas públicas realizadas en cinco países europeos han permitido conocer cómo se relacionan los ciudadanos europeos con la ciencia y qué repercusiones tiene esto. El objetivo del proyecto CONCISE era suscitar un debate paneuropeo sobre la comunicación científica.

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Desde que se publicará en 1985 el informe de la Royal Society «Public Understanding of Science» («Comprensión pública de la ciencia»), la comunicación científica ha pasado de una visión sesgada que prioriza las necesidades de los científicos a modelos de participación ciudadana. «Pero para que esa participación sea más productiva, necesitamos entender lo que los ciudadanos aportan de verdad en términos de sus conocimientos, creencias, opiniones y percepciones», comenta Carolina Moreno-Castro, coordinadora del proyecto financiado con fondos europeos CONCISE (Communication role on perception and beliefs of EU Citizens about Science). Para lograrlo, el equipo de CONCISE analizó datos de consultas públicas realizadas en cinco países europeos, en las que participaron casi quinientos ciudadanos, en relación con cuatro temas científicos controvertidos. Además, ya ha publicado varios artículos, capítulos de libros y un libro.

Consulta ciudadana europea sobre la ciencia

El equipo de CONCISE llevó a cabo consultas en tres países del sur de Europa (España, Italia y Portugal) y en dos países del centro de Europa (Eslovaquia y Polonia). En ellas participaron casi quinientos ciudadanos y las preguntas se centraron en cuatro temas científicos, a saber: vacunas, medicina alternativa y complementaria (MAC), cambio climático y organismos modificados genéticamente (OMG). Los participantes se agruparon por niveles educativos similares, al tiempo que reflejaban una diversidad de género, edad y clase social. Los debates fueron moderados, con un observador que registró las conversaciones, lo que supuso tomar notas sobre los comportamiento del grupo El equipo de CONCISE codificó las notas y llevó a cabo un análisis cuantitativo basado en un enfoque lexicométrico con un programa informático especializado, así como análisis cualitativos con el programa informático NVivo. La metodología permitió al equipo incluir los aspectos sociales de la comunicación. «Examinamos la forma en la que los participantes empleaban el lenguaje para lograr efectos concretos, como generar confianza, evocar emociones o expresar acuerdo o desacuerdo», explica Moreno-Castro, de la Universidad de Valencia, entidad anfitriona del proyecto.

Principales descubrimientos respecto a la opinión de los europeos sobre la ciencia

En conjunto, se observó que los participantes consideraban que, si bien podían acceder con facilidad a una gran cantidad de información científica, carecían de los conocimientos específicos a la hora de tomar decisiones relacionadas con la ciencia. Los análisis también revelaron que, en general, los ciudadanos de todos los países confiaban en los científicos, las instituciones públicas (Gobierno y universidades) y las fuentes cercanas (como familiares, amigos y médicos), así como en las personas familiarizadas con el tema. Con todo, muchos desconfiaban de los conflictos de interés, por ejemplo, por parte de los financiadores de la investigación. Las organizaciones no gubernamentales desempeñaron un papel más crítico en la información fidedigna sobre temas ambientales que sobre temas sanitarios, mientras que se confió en las empresas comerciales como fuentes de información sobre la MAC, pero no sobre las vacunas o los OMG. En cuanto a los canales de información, las redes sociales, como posibles caldos de cultivo de noticias falsas, fueron percibidas como menos fiables. «Sin embargo, los ciudadanos reconocieron que esto dependía de “a quién se sigue”, y las redes cerradas como WhatsApp fueron las más valoradas debido a las conexiones personales», agrega Moreno-Castro. Con respecto al papel de los medios de comunicación, los participantes valoraron las secciones de ciencia en las noticias, los programas de ciencia en horario de mayor audiencia y la aparición de científicos en programas de gran audiencia. «Curiosamente, los participantes también destacaron la influencia del formato y el diseño del mensaje: si se presenta mal parece menos fiable», advierte la investigadora. Los ciudadanos manifestaron estrategias sofisticadas para comprobar la información como, por ejemplo, la evaluación de la fiabilidad de las fuentes, la confirmación a partir de otras fuentes y el uso de su propia experiencia. «A la hora de debatir sobre la MAC, la desconfianza se centró en la falta de pruebas científicas, ya que se esgrimía que los tratamientos no son sometidos a las mismas pruebas de laboratorio que los fármacos», añade Moreno-Castro. El equipo encontró más similitudes que diferencias al comparar los hallazgos entre países. Sin embargo, tal como apunta Moreno-Castro: «Cada país tiene su propio contexto cultural y social. Por ejemplo, Eslovaquia y Polonia carecen de un sistema de comunicación científica profesional equiparable al del resto de los países».

Implicaciones políticas para una mejor comunicación científica

El equipo de CONCISE organizó el evento en línea EU Policy Dialogue on Science Communication, al que asistieron 157 partes interesadas, incluidos representantes regionales, nacionales y europeos, con los cuales el equipo compartió sus resúmenes de políticas. También compartieron recomendaciones con los responsables políticos y los comunicadores. En todos los países, incluso en aquellos con asociaciones de comunicadores científicos, los ciudadanos pidieron un aumento de las capacidades y la formación de los periodistas científicos. Del mismo modo, en los cinco países, los ciudadanos solicitaron que la información científica sea clara, transparente y oficial, de manera que se eliminen los posibles sesgos de las empresas que financian los estudios o las investigaciones. Los hallazgos de CONCISE también pueden aplicarse a otros países europeos y pueden mejorar la comunicación científica. «Los ciudadanos deberían adquirir habilidades de comunicación científica al obtener sus grados universitarios, independientemente de su campo de estudio, y los científicos y las instituciones públicas deberían contratar a comunicadores científicos especializados para difundir y comunicar la ciencia», concluye Moreno Castro.

Palabras clave

CONCISE, comunicación científica, participación ciudadana, confianza, política, vacunas, medicina alternativa y complementaria, cambio climático, organismos modificados genéticamente, medios de comunicación

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