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TENDENCIAS CIENTÍFICAS: ¿Hacerlo ahora o luego? Una nueva investigación revela el plazo ideal

Los investigadores estudiaron plazos cortos, largos e inexistentes para ver cuál funciona mejor.

Investigación fundamental

Los plazos nos motivan a terminar las tareas y no procrastinar. ¿Pero cómo nos afecta la duración de un plazo a la hora de hacer las cosas? Aunque ampliar un plazo nos da más tiempo para terminar algo, también existe el riesgo de que posponerlo para después nos haga olvidarlo por completo. Un estudio dirigido por la Universidad de Otago (Nueva Zelanda) junto con investigadores de Alemania, Australia y Eslovaquia se propuso responder a esta pregunta de una manera poco convencional. El autor principal, el catedrático Stephen Knowles de la Universidad de Otago, explicó que, inicialmente, la investigación comenzó porque querían ayudar a las organizaciones benéficas a recaudar más dinero. Los participantes realizaron una encuesta en línea sobre donaciones benéficas que requería menos de cinco minutos. Tenían una semana, un mes o ningún plazo para responder. En total, se enviaron tres correos electrónicos diferentes (uno para cada plazo) a mil noventa y dos personas. Los voluntarios recibieron una pequeña recompensa económica para donar a World Vision o al Ejército de Salvación.

Mejor, corto

La mayoría de las encuestas fueron enviadas en el primer par de días cuando no se dio ningún plazo. Concretamente, los hallazgos mostraron que las personas tendían a responder rápidamente si tenían un plazo de una semana o no tenían plazo. Las tasas de respuesta fueron del 8,3 % y el 5,5 % respectivamente. En cambio, el plazo de un mes condujo a la procrastinación. La investigación se publicó en la revista «Economic Inquiry». Al catedrático Knowles lo sorprendió recibir la tasa de respuestas más elevada cuando no se daba ningún plazo. «Interpretamos esto como una prueba de que especificar un plazo más largo, en oposición a un plazo corto o ninguno, elimina la urgencia de la acción, lo cual es algo que suelen percibir las personas cuando se les pide ayuda», comentó en una nota de prensa de la Universidad de Otago. «Por lo tanto, las personas posponen la realización de la tarea y, como no prestan atención o la olvidan, la postergación da como resultado unas tasas de respuesta más bajas».

¿Dar o no dar? Esa es la cuestión

El catedrático Knowles sugiere que, al no darles un plazo concreto, los participantes asumieron que estaba implícito. ¿Puede ser contraproductivo intentar mostrar lo urgente e importante que es un plazo? Él indica que el resultado es aplicable a cualquier situación en la que alguien pide ayuda a otra persona. Sin embargo, desea que los hallazgos ayuden a frenar la procrastinación de las personas. «Muchas personas procrastinan. Tienen las mejores intenciones y quieren ayudar a alguien, pero, simplemente, no encuentran tiempo para ello». «Unos plazos seleccionados adecuadamente pueden señalar la urgencia y la importancia de la tarea, lo que aumenta las posibilidades de que se realice, pues es probable que las personas hagan las cosas pronto», dijo el doctor Maroš Servátka, de la Escuela de Negocios Macquarie (Australia), a «Science Magazine». «Esto es especialmente importante en situaciones que no presentan recordatorios naturales, pues, una vez la persona ha pospuesto la tarea, puede olvidarla». Atrévase a probar el reto de no ponerse plazos a usted mismo o no ponérselos a alguien que sabe que es despistado u olvidadizo. ¿Recordarán usted o ellos escribir el informe, enviar el correo electrónico, pagar la factura, estudiar para el examen, alimentar a la mascota, lavar la ropa?

Palabras clave

plazo, procrastinación, procrastinar, postergación, posponer, tarea