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El hormigón durará más

El hormigón armado con acero es un producto muy utilizado en aplicaciones de construcción residencial e industrial. Ahora bien, la corrosión de los refuerzos de acero provoca a menudo fisuras o grietas en el hormigón. Los daños por corrosión no sólo provocan gastos de reparación, sino que además reducen la integridad estructural de las construcciones. Pues bien, para eliminar la necesidad de constantes restauraciones e incrementar la vida útil de los edificios, se ha diseñado, para uso en la industria de la construcción, un sistema de protección catódica de nueva concepción que consta de ánodos de bajo coste y sustituibles.

Tecnologías industriales

El hormigón armado está expuesto a factores corrosivos como el agua, el oxígeno y los cloruros, con efectos negativos en los refuerzos de acero. Una vez revelada la corrosión, el acero se expande y origina fisuras y grietas en el hormigón. La protección catódica ofrece un buen método de lucha contra la corrosión. Los sistemas de protección catódica se valen de métodos electroquímicos para reducir y controlar los niveles de corrosión. En estos sistemas los elementos fundamentales son los ánodos, es decir, los terminales o electrodos de salida de los electrones. Así y todo, a pesar de tantas ventajas intrínsecas, los sistemas de protección catódica no han tenido una aceptación demasiado amplia en el sector de la construcción debido al elevado coste de los ánodos tradicionales y porque son difíciles de instalar y mantener. Afortunadamente un consorcio de profesionales daneses, noruegos e irlandeses ha creado un sistema de protección catódica innovador por la practicidad y rentabilidad de sus propiedades. De instalación barata, el sistema es fácil de sustituir en antiguas y nuevas estructuras de hormigón. Utiliza un nuevo método pulsátil de suministro de energía cuya emisión de impulsos recorta sustancialmente el número de ánodos necesarios dentro de la estructura de hormigón. El consorcio ha desarrollado asimismo modernos ánodos desmontables y recambiables, que se colocan en bolsas de la nueva estructura de hormigón. Además, los ánodos se acoplan al hormigón mediante un gel acidorresistente, conductor de iones y no tóxico. El consorcio confía en que este nuevo sistema de protección catódica y los ánodos que lo acompañan revolucionarán el sector de la construcción y mejorarán los métodos de empleo del hormigón armado.

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