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Disminución de las reservas de bacalao por el cambio de temperatura provocado por el clima

En los últimos meses, la CE ha establecido unas cuotas sobre la pesca de pescado blanco, en concreto el bacalao, el arenque y el eglefino. Estas limitaciones se han impuesto por motivos de sobrepesca, pero existe también otra razón: el cambio de temperatura provocado por el clima

Cambio climático y medio ambiente

Un estudio científico realizado en el este y el oeste del océano Atlántico entre 1984 y 1996 analizó el cambio climático oceánico y su efecto directo e indirecto en las condiciones de crecimiento del bacalao. El objetivo de este estudio era obtener información concreta sobre la distribución de la población de bacalao y arenque, y la relación que estos factores pudiera tener con las fluctuaciones climáticas. Se eligieron esas dos especies porque el bacalao es una especie que habita fuera de las costas y el arenque, en cambio, una especie costera. Así, teniendo dos territorios diferentes dentro de un mismo entorno oceánico, los científicos pudieron identificar las poblaciones históricas y los efectos que tiene sobre el crecimiento de esas especies el cambio climático de la temperatura. Se seleccionaron para el estudio cuatro zonas de pesca en el Mar del Norte, Mar de Barents, Mar Báltico y Mar de Noruega, mientras se obtenían resultados controlados y estables provenientes de los estudios en el laboratorio. Los resultados de este último entorno demostraron que el crecimiento óptimo del bacalao se produce en condiciones de 12 grados Celsius. A temperaturas más bajas disminuía la tasa de crecimiento, pero a temperaturas más altas el descenso en la tasa era aún mayor. Corroborando esos resultados, los estudios en el Mar del Norte y Mar de Barents reflejaron dos efectos independientes sobre el crecimiento de la población de bacalao en el caso del Mar de Barents, en comparación con el del Mar del Norte. Esto permitió a los científicos atribuir al aumento de la temperatura el efecto sobre las poblaciones de bacalao en el océano Atlántico. Se realizaron estudios similares con arenques y eglefinos, y se obtuvo información de apoyo que indica que el aumento de las temperaturas oceánicas tiene un efecto directo y perjudicial sobre la población del pescado blanco en general. Estos resultados, junto con la denominada "sobrepesca" por parte de la industria pesquera, parecen indicar que costará muchos años lograr que las reservas de bacalao recuperen un nivel sostenible.

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