Nuevas fuentes de energía para combatir el efecto invernadero
Las unidades de producción combinada de calor y electricidad (Combined Heat and Power - CHP) proporcionan energía para calentar y para generar electricidad. El uso de la biomasa para abastecer estas centrales en la UE podría estar más cerca de la realidad de lo que se pensaba en un principio. El uso de la biomasa como fuente de energía supone una alternativa muy atractiva a los combustibles fósiles, sobre todo por su potencial para reducir de forma considerable las emisiones de gases invernadero. Los investigadores de BIOCOGEN estudiaron las emisiones de gases invernadero derivadas de la cogeneración de la biomasa, y la compararon con los sistemas de energía de los combustibles fósiles. Estos estudios siguieron al trabajo previo de la IEA, que estudió los sistemas de bioenergía y la biomasa. El informe de la revisión ofrece detalles sobre una serie de modelos informáticos que fueron creados para controlar las emisiones de gases invernadero utilizando diferentes sistemas de combustible. En total, se evaluaron y contrastaron 34 sistemas de bioenergía y 18 de energía fósil. Los resultados demostraron que las unidades de CHP basadas en la biomasa producían aproximadamente un 90% menos de gases invernadero en comparación con las unidades de CHP abastecidas con combustibles fósiles. Se observaron otras ventajas en determinados tipos de biomasa y en los productos derivados en que se convertían. En general, el informe final de este trabajo concreto se puede utilizar para demostrar claramente las ventajas asociadas al uso de los sistemas energéticos de la biomasa. En este sentido, se trata de una importante herramienta de información para el sector privado y las industrias de servicios públicos.