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Northern ocean-atmosphere carbon exchange study

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Intercambio de carbono en el Atlántico norte

El proyecto NOCES ha permitido entender mejor la variabilidad de los flujos de dióxido de carbono presente en el aire del océano en el Atlántico norte, lo que ha permitido mejorar las predicciones para la variabilidad del dióxido de carbono atmosférico en el futuro.

Cambio climático y medio ambiente

En línea con el Protocolo de Kyoto, la evaluación de los flujos de carbono depende en buena medida del cálculo fiable de los presupuestos de carbono en distintas regiones continentales y oceánicas. Hasta hace poco, los cálculos de la variabilidad interanual de los flujos de CO2 del aire oceánico en el Atlántico norte eran potencialmente contradictorios. El conflicto se produjo como consecuencia de predicciones obtenidas de dos modelos diferentes, es decir, los modelos atmosféricos inversos proveían una gran variabilidad, mientras que los modelos oceánicos predecían una pequeña variabilidad en el flujo de CO2. Asimismo, la gran variabilidad también se sustentaba en datos recopilados en el giro subtropical del Atlántico norte. Sobre la base de la hipótesis de que estos datos constituían una buena muestra representativa, fueron extrapolados para toda la cuenca. Tomando como base simulaciones analizadas, la labor de investigación del proyecto NOCES demostró que el giro subtropical no era representativo de todo el Atlántico norte. También se observaron anomalías multipolares en múltiples frecuencias en las regiones subpolar e intergiros. Por tanto, al ser elevadas y bajas, estas contribuciones mostraban una tendencia a anularse mutuamente en lo que respecta al flujo de CO2 de aire oceánico en toda la cuenca. En este contexto, la investigación del proyecto NOCES ofreció una explicación validada de los motivos de desacuerdo entre los modelos inversos atmosféricos y los oceánicos. Se demostró que los modelos inversos atmosféricos ofrecen una predicción al alza de la variabilidad de los flujos de CO2 del aire oceánico del Atlántico norte. Por otro lado, la mayor resolución de los modelos oceánicos permite compensar la variabilidad entre regiones, como ocurre con los giros subtropical y subpolar. Las deficiencias potenciales del enfoque inverso se debían principalmente a una falta de resolución espacial. Asimismo, la "fuga" de alta variabilidad de células de redes terrestres adyacentes también contribuyó a la elevada variabilidad de flujos de CO2 de aire oceánico en el Atlántico norte. La identificación de las zonas problemáticas del enfoque inverso atmosférico y de los mecanismos que las ocasionan facilita la mejora de su predicción en el futuro. Asimismo, se espera que la optimización del componente oceánico de los modelos del cambio climático asociados al carbono se aplique a la predicción de los cambios que sufran en el futuro los flujos de CO2 de aire oceánico y aire terrestre. Para más información sobre el proyecto, visite: http://www.ipsl.jussieu.fr/projets/NOCES/

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