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Alignment of Capability and Capacity for the Objective of Reducing Debris

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Protección del espacio exterior

La industria espacial debe hacer frente a un gran número de escollos en su empeño por cumplir con las normas de reducción de desechos que han ido entrando en vigor en los últimos decenios. Un proyecto financiado por la UE ha puesto encima de la mesa un mecanismo preciso para encontrar las soluciones más eficaces y hacer del espacio un lugar más limpio.

Energía

La basura espacial no deja de crecer y empieza a alcanzar niveles alarmantes. Se tiene constancia de casi veinte mil objetos mayores de 10 cm que orbitan la Tierra, mientras que el número de partículas naturales (meteoroides) o artificiales (hechas por el ser humano) de menor tamaño supera con creces esa cifra. Este ingente número de objetos, además de ser preocupante, podría causar la pérdida catastrófica de dispositivos espaciales. Al mismo tiempo, el sector y los legisladores se ven atados de pies y manos para aplicar las medidas de reducción de desechos debido a diversas limitaciones tecnológicas, financieras y políticas. Gracias a la ayuda financiera de la UE, el proyecto «Alignment of capability and capacity for the objective of reducing debris» (ACCORD) examinó las estrategias internacionales para la reducción de desechos. En concreto, las prácticas investigadas se extrajeron de las directrices del Comité Interinstitucional de Coordinación en materia de Desechos Espaciales (CICDE), entre las que cabe destacar la pasivación y la retirada de naves espaciales al final de su misión. La evaluación de su eficacia en órbitas bajas, intermedias y geosíncronas permitió obtener una clasificación más diáfana de las medidas existentes. Además, los resultados de este análisis exhaustivo se combinaron con el estudio de la capacidad del sector espacial europeo para aplicar las medidas, con el fin de elaborar un sistema de clasificación de impacto medioambiental (EIRS). Este sistema experimental usa indicadores de la eficacia de las medidas de reducción para limitar el crecimiento de la chatarra espacial, así como parámetros que dejan constancia de la capacidad del sector para aplicarlas. Junto con otros parámetros fundamentales, el EIRS calcula la evaluación de impacto medioambiental en caso de rotura del cuerpo de un cohete, una colisión de una nave espacial con objetos cuya trayectoria se desconoce y, por último, satélites abandonados. Se puede encontrar una versión pública de esta calculadora de la clasificación de naves espaciales en una página concreta del sitio web del proyecto ACCORD. El EIRS podrá reducir los riesgos para las astronaves, favorecer las inversiones en el sector espacial europeo para sortear los escollos y crear normas más eficaces en materia de residuos para futuras actividades en el espacio.

Palabras clave

Basura espacial, chatarra espacial, nave espacial, órbita geosíncrona, órbita terrestre baja, medidas de reducción, retirada tras la misión, prevención de colisiones

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