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Preventing Abuse of Children in the Context of AIDS in sub-Saharan Africa

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Unos investigadores y familias de la provincia más pobre de Sudáfrica colaboran en un programa de paternidad de reconocimiento internacional

El proyecto PACCASA ha elaborado un eficaz programa de prevención de la violencia ejercida sobre la infancia, que se aplica en quince países de todo el mundo. También ha ampliado sus objetivos originales de ser un único programa y ha colaborado en una serie de programas de prevención del maltrato infantil para distintos grupos de edad, que ahora llega a veintiún países de África, Asia, Europa y el Caribe.

Sociedad

«Lo que he averiguado es que todos, en todas partes, tienen problemas con la educación de los adolescentes. En todas nuestras conversaciones —desde Washington DC hasta el sur de Sudán y la India— la gente dice lo necesario que es este tipo de programa. Y nuestros emplazamientos rurales del estudio en África no eran diferentes», explica la coordinadora del proyecto, la doctora Lucie Cluver. PACCASA pudo utilizar el primer ensayo aleatorio controlado (EAC) de un programa de paternidad para adolescentes en países de renta baja o media. El ensayo pragmático aplicó sus intervenciones en un entorno real, en lugar de en uno controlado (que es el que se usa habitualmente), y utilizó un método de bajo contenido tecnológico para llevar a cabo la evaluación. El ensayo por grupos, realizado de 2015 a 2016, incluyó cuarenta asentamientos rurales y urbanos, y contó con la participación de 1 104 familias, con una tasa de abandono de los estudios de solo un 4 % en un período de dieciocho meses. La intervención se asoció significativamente con una disminución de los malos tratos y los castigos corporales. «Vimos que tanto la participación positiva de los padres como la supervisión mejoraron. Hubo tasas más bajas de uso de sustancias en adultos y niños, y una reducción del estrés y la depresión de los padres. Los padres también eran menos propensos a aprobar el castigo corporal», dice la profesora Cluver. Los investigadores también observaron mejoras en la gestión financiera y el bienestar económico: las familias tenían menos probabilidades de quedarse sin alimentos a final de mes. Pero, ¿hasta qué punto estaban dispuestas a participar las comunidades locales? En las fases de prueba piloto, el equipo descubrió que el programa que estaban diseñando se estaba extendiendo por las comunidades. Las familias creaban sus propios grupos para enseñar a otros en sus aldeas, los pastores locales daban sesiones del manual como sermones y los directores de las escuelas utilizaban el programa para sus asambleas semanales. «El programa no trataba de cambiar las normas, sino de ayudar a las familias a desarrollar habilidades compartidas que les permitieran tener las relaciones más felices que deseaban». Los investigadores tuvieron muy presente el lema «nada sobre nosotros sin nosotros» a lo largo de su trabajo mientras se dedicaban a su proceso de desarrollo en cuatro fases. Todas las pruebas se llevaron a cabo en la provincia más pobre de Sudáfrica, el Cabo Oriental. Primero, los investigadores hablaron con los adolescentes y sus familias, realizaron revisiones sistemáticas y obtuvieron aportaciones de cincuenta expertos en la materia. Esto se incorporó al primer borrador del programa «Parenting for Lifelong Health» (Crianza de los hijos para la salud a lo largo de toda la vida). A continuación, perfeccionaron su trabajo con las aportaciones de 60 participantes y, una vez hecho esto, llevaron a cabo una prueba previa más amplia con 240 participantes. Finalmente, utilizaron una investigación cualitativa realizada en profundidad con las familias y las comunidades para elaborar el tercer borrador del programa. «Utilizamos métodos de ensayo pragmáticos —lo que significa que el programa se llevó a cabo de la misma manera que en el mundo real— con miembros de la comunidad local, en los ayuntamientos o bajo los árboles, y sin excluir a ningún participante. Esto significaba que nuestros socios en el Gobierno y las ONG podían confiar en que el programa funcionaría cuando se ejecutara en África». PACCASA colaboró estrechamente con compañeros de alto nivel de organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y el Organismo de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), y se benefició de sus conocimientos sobre el diseño de intervenciones y las estrategias de difusión para mejorar la pertinencia, la aceptación y la escalabilidad. «Este método de investigación es novedoso ya que desafía las separaciones tradicionales que comúnmente vemos entre la investigación científica, la formulación de políticas y las respuestas de la comunidad local a los problemas sociales». El éxito de las colaboraciones queda demostrado por la masiva ampliación local e internacional del programa de paternidad, la importante repercusión social del estudio y las asociaciones en curso. Las versiones del programa para niños y adolescentes están ahora disponibles gratuitamente en los sitios web de la OMS y UNICEF. Hasta la fecha, este estudio ha dado lugar a cuarenta y cinco publicaciones revisadas por pares, así como a un conjunto de herramientas de investigación disponibles en el sitio web de UNICEF. Los hallazgos fueron publicados en las revistas «British Medical Journal Global Health» y «Journal of Development Economics» (Cluver «et al.» 2018, Steinert «et al.» 2018), y un análisis de la rentabilidad mostró unos ahorros totales de 1 902 euros por caso de maltrato (Redfern «et al.» 2019).

Palabras clave

PACCASA, prevención del maltrato infantil, métodos de ensayo pragmático, Sudáfrica, paternidad positiva, relaciones más felices, familias

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