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Una cátedra del Espacio Europeo de Investigación identifica alimentos falsificados y adulterados

La complejidad de las cadenas de suministro puede hacer que los alimentos sean vulnerables al fraude mediante la adulteración o la falsificación de los productos. Por tanto, es de gran importancia encontrar maneras de garantizar la seguridad, la calidad y la trazabilidad de los alimentos.

Alimentos y recursos naturales

Los escándalos alimentarios, la expansión de la globalización y la complejidad de la cadena de suministro de alimentos han generado una mayor demanda de transparencia en la producción de los alimentos y en la trazabilidad del origen de un producto alimenticio o sus ingredientes. Además, las cadenas de suministro complicadas aumentan el número de puntos en los cuales puede ocurrir la contaminación. Los fraudes e incidentes relacionados con la seguridad alimentaria ponen en riesgo nuestra salud, y las retiradas, recuperaciones, alertas de alimentos y productos falsificados tienen un coste de decenas de miles de millones de euros anuales para la industria alimentaria europea y, en última instancia, para los consumidores. Por todas estas razones, los consumidores, productores y gobiernos consideran prioritario contar con normas estrictas en materia de seguridad alimentaria y calidad (autenticidad), y disponer de maneras más seguras de garantizar la trazabilidad. El proyecto financiado con fondos europeos ISO-FOOD aborda estos retos a través de la creación de una cátedra del Espacio Europeo de Investigación (EEI) en técnicas isotópicas para la calidad, seguridad y trazabilidad alimentarias, con sede en el Instituto Jožef Stefan (JSI) (Eslovenia).

Uso de métodos analíticos sofisticados

Las técnicas isotópicas desempeñan una función fundamental en el análisis, ya que generan grandes series de datos detallados. A su vez, esto ha impulsado el desarrollo de métodos quimiométricos sofisticados para evaluar los datos que, combinados con los datos analíticos, permiten distinguir entre productos auténticos y falsificados. ISO-FOOD abarcó tres «pilares» temáticos principales, el primero de los cuales se centró en la autenticidad de los alimentos. «Esto incluye el desarrollo y la aplicación de herramientas analíticas e infraestructura para comprobar el origen geográfico, el origen productivo (producción ecológica o convencional) y el origen de las especies de los productos alimenticios», explica la coordinadora del proyecto, Milena Horvat. Los científicos llevaron a cabo un análisis basado en la toma de huellas elementales, marcadores moleculares y técnicas complementarias y combinadas que contribuyen a la trazabilidad (azúcares, compuestos fenólicos, ácidos grasos y perfiles moleculares). También aplicaron una serie de instrumentos analíticos y métodos quimiométricos.

Estudio de contaminantes

El segundo pilar implicó transformar las características relacionadas con la precipitación, el agua, el suelo y la litología, además de las prácticas agrícolas, en las huellas de los productos alimenticios locales. «Estas pueden usarse para determinar la autenticidad y la procedencia de los productos alimenticios para personas y pienso para animales. También usamos estas firmas para crear mapas isotópicos multielemento, diseñar sistemas de trazabilidad y ofrecer valores de referencia para sistemas de certificación», explica Horvat. El tercer pilar de la investigación se enfocó en la seguridad alimentaria y en el desarrollo de métodos y herramientas necesarias para detectar, identificar y caracterizar las sustancias químicas potencialmente dañinas en los alimentos procedentes de suelo, aire o agua contaminados, además de las sustancias que se introducen, de manera intencional o involuntaria, durante la transformación de los alimentos. Según Horvat: «Los contaminantes estudiados incluyen sustancias orgánicas derivadas de la producción agrícola, los aditivos alimentarios y los embalajes, los elementos esenciales, no esenciales y tóxicos y sus especies, y las nanopartículas y los radionúclidos, tanto naturales como fabricados por el hombre». El Proyecto ISO-FOOD permitió al JSI realizar una contribución significativa a la seguridad alimentaria y el control de calidad, y consolidarse como líder en el ámbito de las técnicas isotópicas y básicas para la lucha contra el fraude en la alimentación. Horvat concluye: «La infraestructura nueva permitió al JSI convertirse en el líder nacional en el uso de isótopos y análisis químicos para determinar la autenticidad de los alimentos para posicionarse, hoy en día, a la par de los principales grupos de investigación europeos».

Palabras clave

ISO-FOOD, seguridad alimentaria, autenticidad, isótopo, cadena de suministro, falsificación, Espacio Europeo de Investigación (EEI)

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