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Enmarcar el cambiante mercado europeo del arte

El mundo del arte europeo está experimentando un cambio rápido con el auge del mecenazgo privado. Un proyecto financiado con fondos europeos pretende arrojar luz sobre la naturaleza de estos cambios y cómo afecta al valor de las obras de arte.

Sociedad

«El arte contemporáneo es muy importante para la cultura y la economía europeas, por lo que es fundamental comprender cómo se crea el valor en el arte», según afirma Jenny Sjöholm, becaria de investigación en la Universidad de Linköping (Suecia), que contó con el apoyo del programa Marie Skłodowska-Curie para estudiar el mercado del arte en Europa a través del proyecto Art Market (The re-privatization of the contemporary art world: private collectors and artist-entrepreneurs in the changing geographies of European art). «En el mercado del arte existe una transformación radical de las instituciones y el mercado. Muchas instituciones artísticas financiadas con fondos estatales luchan contra las reducciones presupuestarias. Al mismo tiempo, los coleccionistas privados de arte y otros agentes privados están comenzando a destacar», señala Sjöholm. Los coleccionistas privados también han asumido algunos papeles de conservador en galerías públicas a la hora de decidir qué se expone y de actuar como guardianes principales, aunque esto «no significa necesariamente que se aparte al arte del público», añade Phillip Crang, coordinador del proyecto y profesor de Geografía Cultural en el Royal Holloway de la Universidad de Londres (el Reino Unido).

El papel de los coleccionistas de arte

La investigación de Sjöholm se ha centrado en Suecia, donde, según explica ella, los coleccionistas de arte son más visibles que antes, al igual que sus colecciones. Sjöholm afirma que esto es una de las señales de la privatización del mercado del arte. «Cuando se está privatizando el mercado, una pregunta importante es quién puede acceder a las colecciones y quién no. Se trata más de una preferencia individual que de una perspectiva más amplia. Una organización financiada por el Estado tiene una misión completamente diferente de la de un coleccionista individual», dice Sjöholm. Esto hace que surja la cuestión de quién puede acceder al arte y valorarlo. Por ejemplo, existen inmensos espacios de almacenamiento en los que las obras de arte que allí se guardan son semiprivadas y el público general no tiene acceso a ellas. Sin embargo, pueden verse durante eventos especiales o en las casas de coleccionistas de arte. Por otra parte, los artistas ofrecen «días de estudio abierto» en los que invitan a clientes. También hacen restauraciones y muestran su arte a través de sus páginas en línea. «Los artistas exhiben su obra de formas diferentes», dice Sjöholm, y se están convirtiendo en artistas empresarios.

El papel de los estudios de arte y los archivos

En la era digital, las nuevas formas de documentación y grabación también han desembocado en formas diferentes de creación del valor del arte, un ámbito que no se ha estudiado bien, según Sjöholm. «Mi suposición principal es que las obras de arte tienen una vida social particular, ya que se mueven de los lugares de producción a galerías, colecciones y museos. Todos estos sitios y prácticas indican el valor de las obras», afirma Sjöholm. La forma en que los artistas documentan su trabajo también se está volviendo más importante. Esto incluye los cuadernos de bocetos, que pueden servir como archivos personales, además de ser herramientas importantes para la creatividad. Los archivos, diarios de artistas y blogs definitivamente añaden valor al arte. «Los artistas necesitan poder hablar sobre su obra y contextualizarla, lo que también es valioso», dice Sjöholm.

Seguimiento de una colección

Durante el proyecto, Sjöholm siguió la colección del artista sueco Fredrik Roos, que acabó en uno de los primeros museos de arte privados de Suecia. «Seguir esta colección de arte es también desvelar los distintos lugares, redes e instituciones por los que viaja. Mi enfoque es que deberíamos ser conscientes de las historias y los viajes del arte, y pensar no solo en los objetos individuales, sino en las colecciones completas», explica Sjöholm. Tras seguir la pista de la colección desde los años ochenta del siglo pasado, Sjöholm afirma: «Esto ha ilustrado cómo una colección individual pasó de ser una propiedad privada sujeta al consumo, al gusto y a la emoción individual, a ser una colección de importancia, interés, exposición y valor públicos».

Palabras clave

Mercado del arte, galería de arte, Fredrik Roos, conservación del arte, coleccionistas de arte, privatización

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