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Estudio del liderazgo de la Unión Europea en diplomacia científica y cultural

«La ciencia de dos naciones puede estar en paz aunque su política esté en guerra», escribió el presidente de la Royal Society del Reino Unido, «sir» Joseph Banks, a un colega francés en 1796. El proyecto EL-CSID examinó la pertinencia de este principio para la Unión Europea (UE) en la actualidad.

Sociedad

En los últimos años, las relaciones exteriores de la UE han tenido cada vez más en cuenta el hecho de que los intercambios culturales y las colaboraciones científicas pueden fomentar las relaciones entre estados. Un buen ejemplo es SESAME, el centro internacional de investigación nuclear en Jordania (cofinanaciado con fondos europeos), donde trabajan conjuntamente científicos israelíes y árabes. A pesar de esto, todavía no existe una estrategia general ni una comprensión integral de las implicaciones a largo plazo de estos esfuerzos en el mundo multipolar y en rápido cambio de hoy en día. El proyecto EL-CSID (European Leadership in Cultural, Science and Innovation Diplomacy), que cuenta con el respaldo de la UE, se propuso codificar y articular los supuestos que sustentan gran parte de esta labor definiendo la dirección predominante de los intercambios para fortalecer la política de la UE con una serie de recomendaciones. ¿Cómo quiere la UE proyectarse al mundo? EL-CSID comenzó trazando un mapa de las actividades de la diplomacia científica y cultural dentro y fuera de Europa para comprender por qué, dónde y cuándo se adoptaron los conceptos y las políticas. El proyecto analizó documentos de políticas pertinentes y realizó entrevistas con profesionales y partes interesadas clave, incluidas dieciséis entrevistas pormenorizadas con coordinadores científicos de proyectos de Horizonte 2020, así como con corresponsales extranjeros de ciencia y cultura. Los hallazgos indican que para que la UE sea un actor mundial eficaz y de confianza, no puede fiarse únicamente del «poder duro», sino que debe aprovechar tanto sus «activos de poder blando», por ejemplo sus valores y tradiciones (incluidos el estado de Derecho, la democracia, la libertad de expresión y el bienestar social), como su inmensa cartera cultural histórica y contemporánea, junto con su contribución a la ciencia y la innovación. «A la hora de tratar con países vecinos de oriente Próximo y la región de África del norte, la ciencia y la cultura podrían desempeñar un papel importante en el fortalecimiento de las relaciones», afirma el doctor Van Langenhove. Por lo tanto, EL-CSID propone que todos los departamentos pertinentes de la Comisión Europea intensifiquen su interacción con el Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE). El proyecto también recomendó que la UE desarrollara una estrategia clara de diplomacia científica y cultural en apoyo de las actividades de los Estados miembros, desarrollando su propia capacidad en estos ámbitos, como parte de la Estrategia Europea de Seguridad. «La UE podría enmarcar sus discursos y medidas de apoyo a la diversidad cultural, ya que representan una historia de éxito en este sentido. Esto le conferiría una mayor credibilidad como un interlocutor menos controvertido para los actores estatales y no estatales en las iniciativas multilaterales», dice el doctor Van Langenhove. Para que esto prospere, a pesar de estar dirigido correctamente por la UE, EL-CSID concluye que se debe otorgar un mayor papel de liderazgo a las comunidades científicas y culturales que representa la UE. Asegurar un legado Para asegurar la continuación de su investigación, EL-CSID creó una página web conjunta de diplomacia científica en colaboración con otros dos proyectos de Horizonte 2020, InsSciDe y S4D4C. El profesor Van Langenhove comenta: «Nuestra mayor esperanza es que la UE apoye la diplomacia científica y cultural mediante la creación de un observatorio europeo que sirva de plataforma para el seguimiento, el desarrollo de capacidades y la sensibilización. También estamos estudiando la posibilidad de una acción COST para desarrollar una red sostenible de académicos y profesionales de la diplomacia científica y cultural». Para tal fin, el profesor Van Langenhove publicó las «Herramientas para una diplomacia científica de la Unión Europea», una evaluación de la capacidad nacional actual dentro y fuera de la UE, con un conjunto de seis recomendaciones para el desarrollo de una estrategia de diplomacia científica para la UE.

Palabras clave

EL-CSID, diplomacia cultural, diplomacia científica, innovación, política, diversidad, multiculturalidad, relaciones exteriores, relaciones internacionales, seguridad, paz

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