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Los cimientos del control de la contaminación atmosférica del mañana

En las ciudades, la contaminación atmosférica perjudica a nuestra salud cardiopulmonar. En este contexto, el proyecto ULTRA se dedicó a controlar la calidad del aire y la respuesta cardiopulmonar de los habitantes en tres ciudades europeas, y a construir una base de datos que cuantificara las partículas atmosféricas finas y ultrafinas, y su conexión con males cardiacos y pulmonares con la esperanza de que esta información pudiera mejorar las futuras estrategias de control de la contaminación atmosférica.

Cambio climático y medio ambiente

El proyecto ULTRA corrió a cargo de un consorcio de investigadores y profesionales de la salud pública de Finlandia, Países Bajos, Alemania y Bélgica. Éstos buscaron una respuesta a la interrogante relativa a qué tipo de contaminación atmosférica exactamente causa problemas de salud y cuales son las características de las partículas en suspensión. La contaminación atmosférica, o mejor dicho contaminación atmosférica por partículas en suspensión, se mide en función de la fracción de partículas PM10 o PM2,5; es, según se entiende, una de las máximas responsables de las afecciones cardiopulmonares. Entre los problemas de salud causados cabe citar el deterioro de la función pulmonar y síntomas cardiopulmonares propensos a acarrear graves implicaciones, desde hospitalizaciones hasta fallecimientos. El objetivo planteado del proyecto ULTRA consistió en ampliar el ámbito de conocimiento adquirido hasta la fecha sobre la respuesta de la gente en Europa ante exposiciones a partículas de diverso tamaño y distinta composición química, y determinar los consiguientes riesgos para la salud. Para compilar e integrar tamaña cantidad de información, se elaboró, dentro del proyecto ULTRA, una metodología específica. Se comenzó instalando tres espectrómetros de aerosol en tres ciudades europeas para medir en continuo las concentraciones y la distribución de tamaños de las partículas atmosféricas en el aire ambiente urbano. Ejercieron de contadores de partículas el alemán espectrómetro móvil de aerosol (MAS) y el espectrómetro eléctrico de aerosol (EAS). El MAS consta de dos sensores diferentes cuya misión es vigilar los rangos de tamaños. El EAS, en cambio, opta por la medida eléctrica como base cuantitativa. A continuación, se cotejaron las mediciones así obtenidas unas con otras, y con los resultados de otras técnicas de medición de partículas. La segunda fase del proyecto se articuló en la supervisión de la salud humana, por una parte, y el seguimiento del número y el tamaño de las partículas, por otra. La vigilancia de la salud se concretó en la ejecución de tres estudios en panel en tres ciudades. Así se observaron 131 personas con edades comprendidas entre los 40 años y los 84 años, en Ámsterdam (Países Bajos), Erfurt (Alemania) y Helsinki (Finlandia), con el fin de determinar su estado de salud cardiopulmonar. A lo largo de seis meses y dos veces por semana, las personas seleccionadas se sometieron a exámenes de medición de la tensión y biomarcadores para el daño pulmonar a partir de muestras de orina. Asimismo, se registraron las funciones cardiopulmonares mediante espirometría y electrocardiografía. Simultáneamente, se cuantificaron las concentraciones y distribuciones de tamaños de partículas atmosféricas, así como los niveles de contaminantes gaseosos en el aire ambiente. Los niveles de PM2,5 se registraron cada 24 horas. Esta intensa y mulfacética práctica de vigilancia se efectuó de tal forma que se pudiera establecer una correlación entre las fluctuaciones diarias de contaminación atmosférica y los síntomas respiratorios y cardiacos. De hecho, fue posible atribuir los síntomas a fechas y horas específicas gracias a los registros diarios de síntomas de los sujetos del análisis. Por último, se vincularon las partículas ultrafinas y PM2,5 a síntomas y cierta variabilidad de la frecuencia cardiaca. No sólo eso, sino que se relacionó un biomarcador de daño pulmonar (CC16) con elevados niveles de PM2,5. Por el contrario, otros síntomas de los experimentados por los sujetos de los estudios en panel –tensión y frecuencia cardiaca, por ejemplo– no demostraron mantener una relación constante con la contaminación atmosférica. Los resultados del proyecto ULTRA bien podrían, en esencia, contribuir al incremento de las normas de calidad atmosférica en Europa y a aliviar los problemas de salud ligados a este tipo de contaminación.

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