Medidas de rescate para la diversidad genética vegetal
Las técnicas empleadas en la agricultura moderna están pensadas para obtener el máximo beneficio. El monocultivo implica la estandarización de la siembra, el cultivo y la recolección, generalmente llevados a cabo de forma mecánica. Al cultivarse una sola especie en un área determinada, todas las plantas serán prácticamente idénticas desde el punto de vista genético. Esto tiene la desventaja de que acelera de forma exponencial la desaparición de algunos genes, incluyendo algunos que, por estar relacionados con caracteres como la resistencia a enfermedades y el potencial interés terapéutico, tienen un gran valor. Las regiones del mundo en las que aparecieron las plantas cultivadas, denominadas centros de origen de Vavilov, se localizan mayoritariamente en regiones en vías de desarrollo. La preservación de la diversidad genética resulta crucial para asegurar la seguridad alimentaria y garantizar los recursos vegetales. Por este motivo, es necesario mejorar la comunicación entre los investigadores europeos y sus colegas en estas áreas del mundo, las cuales tienen una gran importancia estratégica desde un punto de vista genético. El proyecto Diverseeds («Redes de trabajo para la conservación y el aprovechamiento de los recursos genéticos en Europa y Asia»), financiado por la UE, se planteó establecer una plataforma que facilitase la comunicación entre los investigadores de este ámbito. En este estudio se implicaron dos de los ocho centros de origen Vavilov existentes: el sureste asiático y China por un lado, e Israel como representante del Oriente Medio. El objetivo principal consistió en elaborar una lista de recomendaciones y estrategias para la preservación del patrimonio genético vegetal, siguiendo las directrices del Tratado Internacional sobre los Recursos Fitogenéticos para la Alimentación y la Agricultura (TIRF). El desarrollo de una serie de talleres participativos permitió recopilar información de cara a la primera reunión internacional de Diverseeds, celebrada en el Centro para la Biodiversidad de Roma con la colaboración de la Red de Cooperación Interregional (RCI) del Programa Europeo de Cooperación sobre Redes de Recursos Fitogenéticos (PECRF). En este marco, los científicos trataron asuntos prioritarios, como intereses comunes y aspectos a mejorar con el fin de cumplir con los requerimientos necesarios para la implementación del tratado de recursos genéticos. La celebración de esta reunión propició la implicación en el proyecto a través de teleconferencias de un mayor número de expertos en diversidad genética, así como de otros importantes colectivos relacionados con este campo, como los agricultores locales. Finalmente, se celebró un congreso en China, en el cual se establecieron una serie de recomendaciones y se diseñó una estrategia con el fin de asegurar la continuidad del fructífero trabajo cooperativo realizado por Diverseeds. Las redes de trabajo y la cooperación siempre resultan beneficiosas para todas las partes implicadas. Los modelos y las recomendaciones planteados por el proyecto Diverseeds pueden emplearse para proteger la diversidad genética en cualquier punto del enorme ecosistema mundial.