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El Comité de las Regiones quiere más recursos para las TEN

El Comité de las Regiones (CDR) quiere que los programas seleccionados para las Redes Transeuropeas (TEN) reciban mayores recursos en aquellos casos en los que contribuyan de forma significativa al crecimiento, a la creación de puestos de trabajo y a la distribución de nuevas ...

El Comité de las Regiones (CDR) quiere que los programas seleccionados para las Redes Transeuropeas (TEN) reciban mayores recursos en aquellos casos en los que contribuyan de forma significativa al crecimiento, a la creación de puestos de trabajo y a la distribución de nuevas tecnologías, según su opinión sobre la "Propuesta de un Reglamento del Consejo (CE) para enmendar el Reglamento (CE) No. 2236/95 por el que se asientan las normas generales para la concesión de ayudas financieras de la Comunidad en el ámbito de las Redes Transeuropeas". El desarrollo de las TEN constituye la máxima prioridad para la Unión Europea según figura en el Tratado de Maastricht y en el Anteproyecto de la Comisión de 1993, donde se reseña que el desarrollo de las TEN constituye uno de los instrumentos clave para el crecimiento económico, la competividad y la creación de puestos de trabajo. En el marco de Agenda 2000, vuelve a subrayarse la importancia de las redes. La continua expansión de las TEN contribuye al desarrollo sostenible y a la creación de vínculos más fuertes entre las diversas regiones. La red crea además vínculos con los países PECO. Por lo general el CDR considera que los programas seleccionados debieran recibir mayores recursos en aquellos casos en los que contribuyan de forma significativa al crecimiento, a la creación de puestos de trabajo y a la distribución de nuevas tecnologías. Ello tiene un peso especial en lo referente a: investigación e innovación, enseñanza, desarrollo de tecnologías que no dañen el medio ambiente y respaldo a las empresas grandes y pequeñas. El CDR es también de la opinión de que el desarrollo de las TEN es una de las formas más evidentes y activas de vincular entre sí a las regiones de la Comunidad. En tanto en cuanto se basen en redes locales, regionales y nacionales, las TEN crean un clima favorable para el desarrollo económico en todos los rincones de la Unión, por lo que contribuyen a elevar y a distribuir adecuadamente la prosperidad en todos los Estados miembros. La Comisión redactó un breve informe con idea de averiguar el resultado que habían dado los Reglamentos hasta el momento. Esta evaluación se basa en la experiencia práctica de la Comisión, los Estados miembros y los explotaciones privadas a lo largo del último trienio. El informe expone detalles de los desembolsos y de las actividades realizadas, de los diversos métodos de financiación y de los criterios adoptados para seleccionar y evaluar los proyectos en el marco de tres esferas de las TEN: transporte, energía y telecomunicaciones. El CDR considera que los marcos presupuestarios ampliados están plenamente justificados por la gran importancia de las TEN para cohesionar internamente la Unión, para incrementar la capacidad competitiva y para crear puestos de trabajo. En lo que a la planificación multianual respecta, el CDR es de la opinión que la implementación de un "programa indicativo multianual" constituye la revisión más importante y aportará enormes beneficios a los solicitantes, al tiempo que facilitará la administración de las aplicaciones. El CDR reseña además que es importante para la Comisión tener en cuenta la forma en la que consultar a los intereses locales y regionales durante la fase de planificación. El CDR desea también hacer resaltar que la infraestructura de las TEN tiene que complementar el desarrollo de las infraestructuras locales y regionales y los sistemas de transporte que las conectan. Ello fomentará sistemas de transporte público e intermodales que sean sostenibles, eficientes y que no dañen el medio ambiente. La situación económica y financiera de los Estados miembros ha significado la disminución de la tasa de inversiones públicas, siendo la infraestructura del transporte uno de los sectores más perjudicados. Además, al tiempo que se redujeron las inversiones públicas, el número de vehículos privados y el tráfico rodado ha crecido inusitadamente. El desequilibrio entre oferta y demanda ha puesto de relieve y ha intensificado el peso específico del transporte, especialmente en lo que respecta al coste social de las congestiones de tráfico, a la repercusión en el medio ambiente y a los accidentes. En vistas de todas estas circunstancias y de la necesidad de encontrar nuevos recursos financieros con los que compensar el déficit en la infraestructura, las conclusiones del CDR son que tenemos que buscar nuevos planes y fórmulas de financiación que sean además más flexibles, capaces de crear las condiciones necesarias para atraer capital e inducir al sector privado a participar.

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