Cómo fomentar la competitividad de las empresas europeas
Acaba de publicarse, en el Diario Oficial de las Comunidades Europeas, el dictamen del Comité Económico y Social sobre la Comunicación de la Comisión relacionada con las vías para fomentar la competitividad de las empresas europeas. En general, el Comité acepta todas las recomendaciones, aunque considera que deberían incluirse algunas puntualizaciones, y está interesado en participar activamente en un debate ininterrumpido sobre esta importante cuestión. El Comité está totalmente de acuerdo con el análisis de la política de la ciencia y la tecnología y con muchas otras de las acciones propuestas. En la conclusión de la Comunicación, se señala lo siguiente: "La mundialización origina la aparición de nuevas formas de competencia, encaminadas al control de las tecnologías, el acceso a los mercados mundiales, la rapidez de acción, la innovación y la inversión intangible. Europa, reforzada con el euro, debe sacar partido del potencial que suponen esos cambios económicos, con el fin de liberar su capacidad emprendedora y crear una nueva dinámica del empleo. Debe fomentar sus valores en los foros internacionales, especialmente la integración de los mercados, la identidad cultural y la protección social". Con el fin de continuar el debate, el Comité plantea las siguientes preguntas: ¿Qué repercusiones tiene para la política industrial el hecho de que las empresas con sede en el extranjero que operen en Europa se consideren "europeas"? ¿Hasta qué punto el tardío desarrollo de los mercados de capitales en Europa continental está frenando la participación de las empresas europeas en los mercados mundiales y las fusiones y adquisiciones mundiales? ¿Cómo pueden ayudar la UE y los Estados miembros a las actuales y antiguas empresas nacionalizadas a que tomen parte en la racionalización de las empresas europeas, con el fin de convertirlas en combinaciones competitivas a escala mundial? ¿Cómo puede mitigarse el impacto de dichas reestructuraciones en las partes interesadas? ¿Puede desarrollar Europa una forma de capital de riesgo compatible con las normas de la economía social de mercado? ¿Qué pasos pueden darse para desarrollar la demanda europea de productos y servicios de alta tecnología, de manera que se impulse tanto la demanda como la tecnología? ¿Qué medidas debe tomar la UE para promover sus valores, especialmente el modelo social de mercado, en los foros internacionales? ¿Qué alternativas existen si no lo consigue o si sólo lo hace parcialmente? En resumidas cuentas, las medidas esbozadas en el capítulo III de la Comunicación ¿son realmente suficientes para facilitar la difusión de una nueva cultura empresarial, fomentar la asunción de riesgos y promover la creación de empresas innovadoras dispuestas a conquistar mercados mundiales? ¿Pueden adaptarse el marco industrial y la cultura empresarial, sin menoscabo de la cohesión económica y social? Lo que está en juego es la capacidad de Europa para crear empresas que puedan competir de forma efectiva en el siglo XXI.