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La oceanografía, un ejemplo idóneo de los beneficios potenciales del espacio europeo de investigación, según Busquin

Un coloquio sobre hidrodinámica oceánica, celebrado en Lieja en el mes de mayo de 2000, le ofreció al Comisario de Investigación, Philippe Busquin, la oportunidad de presentar sus ideas sobre el establecimiento de un espacio europeo de investigación. La investigación oceanográ...

Un coloquio sobre hidrodinámica oceánica, celebrado en Lieja en el mes de mayo de 2000, le ofreció al Comisario de Investigación, Philippe Busquin, la oportunidad de presentar sus ideas sobre el establecimiento de un espacio europeo de investigación. La investigación oceanográfica requiere enfoques multidisciplinarios internacionales y sus proyectos suelen llevarse a cabo a gran escala y a un coste muy elevado. Así y todo, algunos, como OMEX, el proyecto de intercambio de márgenes oceánicas, se consideran cruciales para la comprensión de nuestro entorno, ya que permiten que los científicos entiendan cómo diversas sustancias químicas, tales como el carbono, quedan atrapadas en los océanos, se liberan o se transforman en otros compuestos. El Comisario Busquin puso a OMEX de ejemplo de dónde la creación de un fondo común de recursos, en el marco de un espacio europeo de investigación, es esencial para dar salida al potencial de la investigación comunitaria. El equipo de OMEX, que contó con la participación de cerca de 40 instituciones de todos los países europeos que limitan con el Atlántico, estudió los ecosistemas altamente productivos de las flexuras continentales del Atlántico nororiental. Los investigadores opinan que con este trabajo han podido localizar importantes procesos relacionados con el cambio climático; el proyecto es considerado como una de las actividades insignia de la investigación marina financiada por la UE. El objeto del proyecto era mejorar la comprensión de los procesos que se producen en los límites de la plataforma continental, donde las aguas costeras se mezclan y pasan a formar parte del océano abierto. Este complejo sistema apenas se ha estudiado, por lo que existe una laguna en el conocimiento de los científicos sobre importantes cuestiones, tales como el ciclo del carbono, que resulta crucial para entender las fluctuaciones de dióxido de carbono en el medio ambiente. Vistos los resultados recientes de otros proyectos de investigación que indican que más de un tercio del dióxido de carbono de origen antrópico se transfiere al océano, los investigadores están convencidos de que el océano desempeña un papel crucial en la reducción del calentamiento de la Tierra (causado por el efecto invernadero). Por consiguiente, los científicos de OMEX estudian los dos procesos principales que inciden en que el océano absorba el dióxido de carbono de la atmósfera. Las burbujas de dióxido de carbono atrapadas en el agua marina pueden disolverse en una solución o ser consumidas por el fitoplancton durante la fotosíntesis, y con el tiempo se incorporan a la cadena alimentaria. Cuando los animales mueren y van a parar al fondo del mar, se llevan su lote de carbono a sus tumbas en el sedimento oceánico, donde esta sustancia puede permanecer desde cientos hasta miles de años. Sabiendo que las márgenes costeras de las plataformas continentales son especialmente ricas en vida vegetal y animal, los científicos de OMEX estaban interesados en estudiar los procesos que regulan la circulación del carbono en estas regiones, con el fin de tener una idea más clara del papel que desempeña el océano en el cambio climático. Para ello, analizaron dos emplazamientos contrastados en el Golfo de Vizcaya nororiental y en la costa ibérica del Atlántico septentrional. El estudio, que recibió financiación del programa MAST de la Comisión Europea en el ámbito del IV Programa Marco de IDT, reunió a investigadores -incluidos físicos, químicos, biólogos, sedimentólogos y modeladores- de 10 países. De 1993 a 1999, los científicos participaron en cerca de 60 cruceros oceanográficos, una operación muy cara, subvencionada principalmente por los países participantes. La escala y el coste de un proyecto de este tipo han servido para hacer hincapié en la necesidad de que se establezca un espacio europeo de investigación, como manifestó el Comisario Busquin a los científicos presentes en la reunión de Lieja: "La ciencia marina en los programas de investigación comunitaria constituye un excelente ejemplo de un ámbito en que la cooperación europea es un requisito esencial para comprender los mecanismos de los complicados procesos que se producen en nuestro entorno y que repercuten en nuestras vidas. El medio ambiente marino europeo es algo que todos compartimos. Vista su importancia en el cambio climático global, la cooperación en la investigación comunitaria constituye un elemento esencial de los esfuerzos internacionales por lograr un mejor conocimiento de los procesos globales".