La Comisión se propone devolver la ciencia al corazón de la sociedad
A principios de octubre la Comisión Europea publicó su segundo dictamen sobre un espacio europeo de investigación y las prioridades correspondientes a su próximo programa marco de IDT. El documento otorgó un énfasis especial a la "necesidad de devolver la ciencia al corazón de la sociedad". En el pasado esta declaración pudo haber parecido fuera de lugar. La ciencia parecía algo incuestionable y el estereotipo de un "hombre de bata blanca" simbolizaba el conocimiento, la inteligencia y la sabiduría. Se podía confiar en lo que dijese, hiciese y produjese: hasta la Bomba. Añádanse los pesticidas, el agente naranja, el calentamiento global o la EEB. ¿El resultado? Desconfianza en la ciencia y en las nuevas tecnologías. Sin embargo, ahora que la mayoría del mundo vive en la era tecnológica, o como muchos la denominan, la "sociedad del riesgo", la opinión pública y los políticos necesitan cada vez en mayor medida volverse hacia la ciencia en busca de respuestas y consejo. De manera invariable esto provoca dificultades, y una de las más importantes es que la opinión científica rara vez evoluciona con la misma rapidez que las crisis políticas, y cada nuevo problema suscita un nuevo conjunto de interrogantes. Reconociendo este dilema, el Instituto de Prospectiva Tecnológica de la Comisión Europea, que forma parte del Centro Común de Investigación, acogió recientemente en Bruselas una conferencia sobre "Ciencia y gobernación". La manifestación atrajo a más de 450 participantes, entre los que se contaban científicos, políticos, periodistas, académicos y profesores de la UE y de todo el mundo, incluso de sitios tan lejanos como China. En una conferencia de prensa convocada durante la manifestación, el Comisario de Investigación Philippe Busquin subrayó su apoyo a los debates en curso. El Comisario es muy consciente de que sucesos tales como el desastre de Chernobil y la alarma producida en Bélgica por las dioxinas convierten el debate sobre ciencia y sociedad en algo muy diferente a lo que era hace 25 o 30 años, y debilitan la aceptación de la nueva tecnología. "La cuestión sobre ciencia y gobernación es oportuna," señaló. "Necesitamos replantear la dinámica entre la ciencia y los ciudadanos en una democracia. Necesitamos averiguar si nos hacen falta elementos reguladores a determinados niveles con respecto a temas controvertidos, por ejemplo la fabricación de organismos modificados genéticamente o el cambio climático." El Sr. Busquin cree que la Comisión tiene que desempeñar una función reguladora a dicho nivel. "Necesitamos pasar del debate filosófico a la acción que pueda aplicarse cada día. El peor planteamiento consiste en quedarnos quietos y no hacer nada. Quiero que la Comisión se convierta cada vez más en un centro de referencia." El Sr. Busquin ya ha identificado tres áreas prioritarias: - situar el tema de ciencia y gobernación entre los problemas de la gobernación en general; - examinar el impacto de la investigación sobre la política, y - usar la reflexión y las iniciativas en este ámbito para establecer un nuevo contrato entre ciencia y sociedad. El papel de los medios de comunicación también es importante, añadió, tomando como ejemplo la crisis de la EEB. En este caso, la información contradictoria fue negativa para los ciudadanos. "El problema es que la mayoría de las personas no ven la investigación hasta que se aplica." Por lo tanto, si no existen signos claros de alarma, la investigación tiene que desarrollarse empleando el principio cautelar. La diversidad cultural de Europa complica asimismo las cosas, según el Sr. Busquin, y cualquier legislación futura debe tenerlo en cuenta. Como consecuencia, reclama un debate sobre la forma de crear un sistema de referencia científico y tecnológico sobre una base global. "Necesitamos examinar cuáles son las mejores prácticas en cada país," añadió. El Instituto de Prospectiva Tecnológica se proponía abrir esta clase de debates en el ámbito de la UE a través de la conferencia celebrada en Bruselas. Después de iniciarse con un debate sobre el tema "Una nueva alianza entre ciencia, ciudadanos y sociedad", los participantes pudieron asistir a tres sesiones simultáneas sobre: ciencia, ciudadanos y proceso de toma de decisiones; control de riesgos e investigación cautelar; y un sistema de referencia científico y técnico europeo. En la segunda jornada se puso el acento sobre la política de investigación y la gobernación europea. Al principio de las sesiones, los participantes acordaron que en este ámbito era necesario dar pasos concretos. En particular, afirmaron que es preciso identificar en qué consiste la mejor práctica; demostrar un compromiso a todos los niveles; establecer principios orientadores comunes en el ámbito europeo; crear interfaces y redes en áreas prioritarias clave; y utilizar las actuales estructuras y experiencia pertinentes (incluido el Centro Común de Investigación). "Se deben tener en cuenta las consecuencias de la investigación para la sociedad; la función de las ciencias económicas (sociales y humanas); el papel de las mujeres en la investigación; la cuestión de los conocimientos, la investigación necesaria y la aplicación del principio cautelar, y el establecimiento de un sistema de referencia europeo." También han reconocido la necesidad de reconciliar los principios éticos y encontrar un nuevo diálogo "entre científicos y ciudadanos, y el conocimiento de los científicos por parte de los ciudadanos". En general, se llegó a un consenso sobre el hecho de que los ciudadanos deberían estar en condiciones de participar en los debates científicos que sean relevantes para sus vidas. En realidad, resumiendo los debates efectuados desde el primer taller, los asistentes concluyeron que "no se discute en principio la noción de que la participación de los ciudadanos en la ciencia es algo bueno. Ha existido la sensación general de que la ciencia debía responder mejor a las necesidades sociales y que esto puede lograrse sin poner en peligro la calidad científica." Este planteamiento coincide con la anterior investigación del Instituto de Prospectiva Tecnológica. "Cada vez más los ciudadanos y los protagonistas quieren asociarse estrechamente con las decisiones que les afectan, y exigen que las prioridades políticas reflejen sus principales preocupaciones. Ésta es la razón por la cual la Comisión ha colocado la promoción de nuevas formas de gobernación que faciliten la participación y la descentralización en el centro de sus preocupaciones actuales. Por consiguiente, las relaciones entre ciencia y gobernación constituyen una cuestión clave que Europa debe afrontar para aprovechar plenamente las inmensas oportunidades creadas por la instauración de la economía y la sociedad del conocimiento, recuperar el sentido de propiedad y el propósito común entre sus ciudadanos, y reducir -tanto en el ámbito interno como en el internacional- el potencial de disputas y conflictos." (De un informe de síntesis sobre estudios de casos titulado "Sobre la ciencia y la cautela en la gestión del riesgo tecnológico, volumen 1' - disponible en el Centro Común de Investigación.) Como primer paso, la Comisión quiere configurar un marco de referencia para un debate en el ámbito europeo. Esto sugerirá acciones que puedan aplicarse tomando como base la experiencia existente en Europa y las iniciativas que ha tomado la Comisión en este campo, por ejemplo: - el grupo de alto nivel para las ciencias de la vida acerca de la cuestión de la comunicación con los ciudadanos; - la creación de una propuesta de autoridad alimentaria europea - la acción referente a las mujeres en la ciencia; - una iniciativa que estimule el conocimiento de la ciencia y la investigación entre el público en general y fomente el interés de los jóvenes por la ciencia. No cabe duda de que el próximo programa marco incluirá medidas que alienten la labor en este terreno. El Sr. Busquin está convencido de ello: "La cuestión de la ciencia y la gobernación es tan vasta que las conclusiones de hoy no pueden ser definitivas. Todavía hay que hacer muchas otras cosas en este campo, pero debemos dar pasos inmediatos para afrontar problemas urgentes, y en este contexto, creo que la conferencia representa un paso importante hacia nuestra meta, y así lo espero," concluyó. El diálogo sobre ciencia y gobernación continuará en Bruselas con una conferencia sobre "La genética y el futuro de Europa" el 6 y 7 de noviembre. El Sr. Busquin también planteará esta cuestión en la cumbre de Niza que se celebrará este año.