Una manifestación de la Presidencia francesa destaca las prioridades de la investigación agrícola en el espacio europeo de investigación
Una mesa redonda sobre investigación agrícola en el espacio europeo de investigación, celebrada en Versalles los días 5 y 6 de diciembre, arrojó una serie de sugerencias, pero también de dudas acerca de la concreción de este espacio. Aunque los sistemas agrícolas europeos se encuentran delimitados por zonas agroecológicas antes que en función de fronteras nacionales, en la actualidad casi toda la investigación agrícola se controla a nivel nacional. El espacio europeo de investigación, cuyos cimientos ya se han echado bajo el impulso que ha dado la política agrícola común a la cooperación internacional, facilitará la adopción de un enfoque compartido más eficaz y coherente de la investigación agrícola. Se confía en que el progreso será rápido y se ha sugerido que la agricultura encabezará la ejecución del espacio europeo de investigación. Durante estos dos días de intenso debate entre investigadores, responsables de políticas y representantes de la comunidad agrícola de los Estados miembros de la UE y de los países candidatos, se destacaron los ámbitos en los que se deben tomar medidas para que el espacio europeo de investigación pueda materializarse satisfactoriamente. El debate se centró en siete aspectos: ciencia y gobierno, apertura de los programas nacionales de investigación, papel de las regiones europeas, centros de excelencia, infraestructuras, integración de los países candidatos y movilidad de los investigadores. El primer día, los participantes se repartieron en siete subgrupos para analizar estos temas por separado. Al día siguiente, presentaron sus resultados ante toda la asistencia. Una de las cuestiones en que se hizo hincapié fue la necesidad de que la relación entre los responsables de políticas y los investigadores fuera bidireccional. Los responsables políticos tienen que contar con una fuente de asesoramiento fidedigna para poder tomar las decisiones adecuadas, pero también deben contribuir al proceso de investigación, ayudando a definir las áreas prioritarias de la investigación. También se señaló el papel crucial que pueden desempeñar las comunicaciones para amainar la hostilidad de la opinión pública hacia la ciencia y garantizar que los agricultores se benefician del progreso científico. Asimismo, se exigió modificar el carácter de la investigación agrícola: "Necesitamos cambiar la naturaleza de las investigaciones que se llevan a cabo, adoptando un enfoque más multidisciplinario, que permita mejorar nuestro conocimiento de la biosfera. Todavía es necesario efectuar investigaciones agrícolas mediante los métodos tradicionales, pero la investigación que se realice en el contexto más amplio de las ciencias de la vida refleja mejor las prioridades actuales. La prospectiva y la evaluación de riesgos, en especial en lo referente a los organismos modificados genéticamente, son de vital importancia", se afirma en el borrador de conclusiones. Aunque coincidieron en que era necesaria la adopción de un enfoque multifuncional para contribuir a que se estableciera un equilibrio entre las diversas actividades rurales, los participantes expresaron dudas sobre la necesidad de introducir leyes para aplicarlo y, en caso de que se tuviera que hacer, sobre si estas leyes debieran adoptarse a nivel nacional o europeo. Sin embargo, todos estuvieron de acuerdo en que era importante intensificar el debate con la Comisión Europea, con vistas a optimizar la interacción entre la ciencia y el gobierno. La conferencia llegó a la conclusión de que los programas nacionales de investigación debían abrirse para que se pudieran notar, en todo su alcance, las ventajas del espacio europeo de investigación. En la actualidad, sólo el cinco por ciento del gasto público en la investigación agrícola europea se coordina en el ámbito internacional. El 95 por ciento restante está destinado a programas nacionales controlados individualmente por los Estados miembros. El espacio europeo de investigación facilitará las economías de escala, lo que implicaría una mejor asignación de recursos y mayor eficacia en la investigación europea. A pesar de que se puso énfasis en la importancia de realizar la apertura de los programas nacionales de investigación, preponderó una vez más la incertidumbre sobre cómo hacerlo. Se sugirió, entre otras cosas, poner los presupuestos nacionales de investigación a disposición de científicos de otros Estados miembros o establecer nuevas modalidades de colaboración, o ambas cosas. Los participantes consideraron que la investigación sobre cuestiones de pertinencia internacional debería coordinarse a nivel comunitario, mientras que la investigación de temas de interés estrictamente local debería desarrollarse en el ámbito nacional, asignándose una mayor participación a las regiones europeas. Se inclinaron a favor del establecimiento de redes regionales de excelencia encargadas de tratar temas de pertinencia regional. En cambio, la idea de establecer un centro de excelencia tradicional, dotado de personal de investigación y planes de financiación permanentes, contó con el rechazo general, pues se la consideró "muy poco flexible y mal adaptada al contexto moderno de investigación". También se expresó preocupación por que cualquier forma de acreditación comunitaria conllevaría un sentimiento de exclusión por parte de los centros no seleccionados. Se propuso un concepto innovador de redes virtuales de competencia, que utilizaran ampliamente las tecnologías de la comunicación y la movilidad de los investigadores para fomentar la colaboración y la transferencia de información y tecnología. Los participantes reconocieron los beneficios que tendría el espacio europeo de investigación para la infraestructura agrícola: "Gracias a la coordinación europea, se podría evitar la duplicación de gastos infraestructurales y se optimizaría la utilización de las instalaciones existentes", plantea el borrador de conclusiones, que añade: "También debemos crear nuevos tipos de infraestructuras, como bases de datos, instalaciones de tecnologías de la información y observatorios medioambientales, a los que todos los científicos europeos pudieran tener acceso". Los presentes coincidieron en que la coordinación debería incluir la movilización de recursos tanto humanos como físicos. La sesión sobre la movilidad de los investigadores señaló "la necesidad de estimular el desplazamiento de investigadores de un país a otro y, con ello, la transferencia de información y tecnología, y la intensificación de la colaboración entre centros de diferentes países". El grupo insistió, sin embargo, en que "en el elemento humano está la clave: las esperanzas, necesidades, motivaciones y deseos de los investigadores deben tenerse en cuenta si se quiere que su movilidad sea mayor. Es necesario aumentar la financiación y la innovación". Se advirtió, con todo, que el crecimiento de la movilidad de los investigadores podría traer como resultado un desplazamiento de "materia gris" del sur al norte de Europa; así pues, los participantes sugirieron que se establecieran una serie de mecanismos por los que se estimulara el regreso de los investigadores a sus países de origen. Por último, la conferencia observó que era preciso estrechar los lazos entre los centros de investigación de los Estados miembros y los países candidatos. Los participantes pidieron que se dieran los pasos necesarios para crear un repertorio de centros de investigación y especialistas en los países candidatos, y para ofrecer apoyo financiero al desarrollo infraestructural y becas de movilidad para el personal de investigación. El comité director agrícola debatirá, en su reunión del 10 de enero, las conclusiones de la conferencia, tras lo cual se procederá a publicar un resumen final de éstas.
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Francia