La Comisión presta atención al comercio electrónico
El papel que debe desempeñar el comercio electrónico en Europa se sometió a un examen riguroso el 23 de abril, cuando dos Comisarios señalaron las medidas que aún se requieren para garantizar que Europa se beneficie plenamente del comercio electrónico. Mientras que el Comisario de Protección del Consumidor, David Byrne, habló de la necesidad de centrarse más en aumentar la confianza de los consumidores europeos en el comercio electrónico, el Comisario de Empresa y Sociedad de la Información, Erkki Liikanen, inauguró un taller dedicado al desarrollo de los mercados electrónicos. El Sr. Liikanen explicó el desafío que representan los mercados electrónicos para las pequeñas y medianas empresas (PYME) y cómo esta situación constituye también un reto para los gobiernos y los directivos políticos. El hecho de que los mercados electrónicos se basan en la relación directa entre empresas resulta beneficioso, pues se reducen los costes de compra y adquisición, se ahorra tiempo y aumenta la productividad. Por otra parte, el interés en crear mercados de este tipo ha sido grande y se estima que se establecerán unos 3000 en los próximos años. Sin embargo, sólo uno de cada cinco se prevé que sobreviva. La supervivencia de los mercados electrónicos, según el Sr. Liikanen, depende de que las PYME los apoyen. "Sólo si las PYME también se integran completamente en los mercados electrónicos, el comercio electrónico se convertirá en la norma", planteó. Uno de los principales desafíos para los directivos políticos del ámbito de empresas es ayudar a las PYME a digitalizarse. El Sr. Liikanen indicó qué se puede hacer para lograrlo. En primer lugar, se debe cambiar la idea general que tienen muchas PYME de cómo el comercio electrónico puede afectar sus decisiones comerciales. Necesitan apoyo para transformar el conocimiento en participación, y organizaciones tales como las cámaras de comercio deben ayudar a las PYME en la toma de decisiones de este tipo. En segundo lugar, los Estados miembros y regiones deben promover la utilización del comercio electrónico, empleando tantos instrumentos como sea posible. El Sr. Liikanen indicó que Irlanda era un ejemplo particularmente bueno. Por último, se necesita más información sobre las mejores prácticas y el interés real de las PYME en el comercio electrónico. Por otra parte, los mercados electrónicos también deben colaborar y es en este aspecto donde la normalización desempeña un papel clave. Existen muchas aplicaciones incompatibles de las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC), lo que ayuda a aislar, en lugar de a unificar, los mercados electrónicos individuales. Además de la compatibilidad técnica, para que un mercado electrónico prospere es esencial que se desarrolle la confianza en su institución. La normalización en todos estos ámbitos constituye un desafío para los directivos políticos europeos. También se ha progresado en este sentido, pues importantes organizaciones de normalización europeas han dado su apoyo al plan de acción de eEurope. Uno de los temores de los consumidores respecto a los mercados electrónicos es la posibilidad de que se les utilice para el intercambio de información competitiva entre productores, lo que facilitaría la aparición de comportamientos anticompetitivos. La Comisión ya ha evaluado y aprobado varios mercados electrónicos, pero el Sr. Liikanen reconoció que éste es un procedimiento que continúa evolucionando. El Comisario Byrne también incluyó la confianza de los consumidores en su debate sobre la iniciativa de confianza en el comercio electrónico, que busca ofrecer un código normalizado que aumente la tranquilidad de los consumidores al saber que los sitios donde hacen sus compras son seguros y reconocidos. "Creo que debe haber claridad y certeza de lo que significan las normas esenciales del comercio electrónico", expresó el Comisario Byrne. "Y, en mi opinión, debe haber un sistema justo y creíble para garantizar que las normas acordadas se implementen". La Comisión Europea debatirá internamente y con el Parlamento Europeo y los Estados miembros cómo desarrollar este ámbito y presentará una recomendación después de las consultas.