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Innovative bio-based pesticides to minimize chemical residue risk on food

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Biopesticidas en lugar de productos químicos tóxicos fumigados

Una innovadora colaboración entre investigadores y empresas ha permitido desarrollar pesticidas biológicos que no dejan residuos químicos nocivos en los alimentos.

Cambio climático y medio ambiente
Alimentos y recursos naturales

La preocupación de los consumidores acerca de los residuos que dejan los pesticidas químicos en los alimentos ha dado lugar a la aparición de un mercado de pesticidas más seguros y respetuosos con el medio ambiente. Se desarrollaron cuatro biopesticidas ecológicos en el marco de una iniciativa de colaboración financiada por la Unión Europea entre investigadores científicos y empresas fabricantes de pesticidas. Dos de ellos ya se comercializan en Europa. El proyecto INNOVA (Innovative bio-based pesticides to minimise chemical residue risk on food) reunió a investigadores universitarios y empresas productoras de pesticidas comerciales para identificar y desarrollar pesticidas biológicos. Al comienzo del proyecto, de cuatro años de duración, se realizó una revisión bibliográfica, lo que permitió identificar unos cien biopesticidas candidatos. Se efectuaron pruebas preliminares y ensayos a pequeña escala con unas dos docenas de ellos y se seleccionaron los que tenían mayor potencial en el mercado. Cabe apuntar que las vides representan casi dos tercios de todos los fungicidas que se aplican a cultivos en Europa. La labor realizada en el proyecto INNOVA condujo al descubrimiento de la sustancia activa Trichoderma atroviride SC1, basada en un microorganismo, y cuyo permiso de utilización en Europa está en proceso de registro. Actualmente se vende como fungicida en Alemania y Francia para utilizarse en las uvas, y próximamente también se empleará en tomates y fresas. «Cuando se aplica este microorganismo a la planta, enseguida coloniza la madera y forma una barrera biológica (contra el patógeno)», afirma la coordinadora del proyecto, la Dra. Ilaria Pertot, investigadora experta y directora del departamento de sostenibilidad en Fondazione Edmund Mach de Trentino, Italia. Es estable y persistente, por lo que «un tratamiento dura toda la campaña», asegura. «El compuesto que se usaba anteriormente era el arsenito de sodio, un fungicida muy tóxico cuyo uso se ha prohibido». Herbicida biológico Otro producto desarrollado en el marco del proyecto es el ácido pelargónico, un ácido graso derivado de aceites o grasas animales que disuelve la cera protectora de las hojas, lo que lo convierte en un herbicida natural. Cuenta con potencial para reemplazar el herbicida glifosato, de uso muy extendido, que es un potente desecante químico. «Requiere una aplicación ulterior y no es tan fuerte como el glifosato, pero este compuesto natural puede ser una alternativa», afirma la Dra. Pertot. Otros dos biopesticidas que actualmente se encuentran en el proceso de registro de la Unión Europea estarán en el mercado dentro de dos a tres años; se trata de un extracto vegetal que interfiere en la digestión de determinados insectos sin dañar a personas ni a animales, y de un compuesto que absorben determinados patógenos pero que no posee ningún valor nutritivo para ellos, por lo que se vuelven inactivos y mueren. La clave para desarrollar estos biopesticidas fue la relación de colaboración entablada entre investigadores del ámbito universitario y empresas de pesticidas gracias a una beca Marie Curie, explica la Dra. Pertot. Según comenta, los científicos están altamente especializados y a menudo desconocen el contexto práctico de sus investigaciones, mientras que las empresas no están al día de los avances científicos o tienen dificultades para comprender los nuevos conceptos científicos. Viable para el agricultor Junto con la compañía de distribución de pesticidas Belchim y BIPA, especializada en el registro de biopesticidas, el equipo ha trabajado para formular los biopesticidas y resolver los problemas de almacenamiento y distribución. «Disponer de un buen principio activo no garantiza el éxito comercial», asegura la Dra. Pertot. «Tuvimos que comprobar en la práctica si el producto es realmente aplicable y viable desde el punto de vista del agricultor». «Ahora disponemos de un envase que contiene la cepa formulada de la manera correcta, de modo que el agricultor solo tiene que diluirla, meterla en la fumigadora y fumigar como haría con cualquier pesticida».

Palabras clave

INNOVA, pesticidas, medio ambiente, uvas, fruta, agricultura

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