Falta una década para la creación de un consejo europeo de Investigación
Hasta la constitución de un consejo de investigación para el conjunto de Europa que trabaje con los consejos nacionales de investigación probablemente falten como mínimo otros 10 años. Así lo afirmó Norbert Kroó, secretario general de la Academia húngara de las ciencias y miembro del Consejo asesor europeo de investigación, EURAB. Con motivo del foro noruego de investigación y tecnologías de la información (TI), celebrado en Bruselas el 15 de marzo, el profesor Kroó informó de que aunque la idea surgiera unos ocho años atrás habría que esperar otros 10 años antes de que se hiciera realidad. Últimamente la Fundación Europea de la Ciencia (ESF) ha venido promoviendo la creación de un consejo de Investigación para Europa, aunque Norbert Kroó opina que la constitución de un consejo de esas características no puede estar al cuidado de una sola organización. "La creación del consejo no puede ser responsabilidad de una organización. No me parece que en su estructura actual la ESF ofrezca suficientes garantías, aunque cabe la posibilidad de reconfigurarla". Según entiende, deben definirse las necesidades antes de pasar a dedicar recursos. "No me parece oportuno poner en marcha el proyecto simplemente repartiendo dinero", dijo. El ímpetu de creación del consejo también se ha transmitido desde los países escandinavos, para mayor satisfacción del profesor Kroó. Otro de los ponentes en la manifestación, Gunnar Ahlén, asesor especial del Ministerio sueco de Educación y Ciencia, indicó la posibilidad de conformar un consejo europeo de investigación "partiendo del VI Programa Marco [VIPM]". La manifestación fue un foro de difusión de información relativa a los nuevos instrumentos disponibles en el próximo Programa Marco. Entre las reservas formuladas por los asistentes cabe destacar el temor a que se politicen los procedimientos de toma de decisiones relativas a las redes de excelencia y proyectos integrados, que las pequeñas y medianas empresas tengan complicado el acceso a niveles de participación comparables a los del V Programa Marco y que sean superiores los gastos de preparación para participar en el VIPM. Sin embargo, el tono general fue de abierto optimismo, coincidiendo la mayoría de los participantes con Ramon Noguera, de la oficina británica de investigación (UKRO), en que el mensaje que había que transmitir acerca del VIPM era: "Que no cunda el pánico". En este sentido abundó también el profesor Kroó: "No nos preocupa [a Hungría] que nos superen los países grandes. A base de ideas acertadas los pequeños países estarán en condiciones de salvar cuantos obstáculos vayan surgiendo". Añadió que en los cuatro países de Europa Oriental que componen el Grupo de Visegrado (Hungría, República Checa, Eslovaquia y Polonia) ya se habían experimentado, con buenos resultados, redes de excelencia.