Según Busquin, las decisiones sobre el principio de cautela deben estar precedidas por el análisis y el debate científicos
La aplicación del principio de cautela en la investigación debería seguir un procedimiento, según el Comisario de Investigación Philippe Busquin, que comprende tres fases: el análisis de riesgos, el debate público y una decisión política, quedando en manos de los políticos la última decisión. En su intervención en la Universidad Libre de Bruselas, a finales de marzo, el señor Busquin planteó la cuestión de si el principio de cautela es, o no, incompatible con los avances científicos y tecnológicos. Si se comprende y aplica de forma correcta, no hay problema, pero si no se interpreta y aplica adecuadamente, será ineludiblemente contradictorio, declaró el Comisario. Es necesaria una visión coherente común acerca de las condiciones de aplicación del principio de cautela, y ésta debe incluir los siguientes pasos, según el señor Busquin: análisis científico del grado de riesgo, medidas proporcionadas que sitúan los riesgos y el interés en perspectiva, comparaciones de las medidas obtenidas en diferentes contextos y la posibilidad de revisar las medidas adoptadas en vista de una mayor información y transparencia. La investigación, la tecnología y la innovación están vinculadas al principio de cautela en varios niveles, explicó el señor Busquin, quien añadió que la relación no tiene que ser antagónica, sino que puede ser constructiva. El Comisario matizó de qué forma es necesaria la investigación para aplicar el principio de cautela. Mediante el análisis y la evaluación de riesgos, se obtiene información sobre los riesgos potenciales asociados a la tecnología, como los teléfonos móviles, y sobre los riesgos completamente independientes de la tecnología, que se asocian a fenómenos naturales, como el cambio global, o a las prácticas en la industria. La investigación se hace necesaria principalmente a la hora de ajustar las medidas adoptadas en virtud del principio de cautela y para reducir la incertidumbre de los postulados. La investigación sobre los riesgos puede incluso propiciar nuevos descubrimientos y conocimientos, informó el señor Busquin, quien citó como ejemplo la investigación sobre los organismos modificados genéticamente. El señor Busquin destacó la importancia de distinguir entre los riesgos verificados o reales, como el riesgo de cáncer en los fumadores o los riesgos de explosión en una fábrica de productos químicos, y los riesgos potenciales, como los riesgos para la salud que se relacionan con el uso de los teléfonos móviles, o los posibles riesgos que suponen para el medio ambiente y la salud los organismos modificados genéticamente. Un riesgo potencial es el "riesgo de los riesgos", informó el señor Busquin. La probabilidad de riesgo se percibe de forma diferente, de acuerdo al tipo de riesgo, explicó el Comisario. Por ejemplo, los riesgos relacionados con las acciones voluntarias, como el fumar o el conducir, a menudo preocupan menos que los factores de riesgo que están fuera del control personal y, sobretodo aquellos que afectan a los intereses económicos. Señaló también la inquietud que suscitan los fundamentos estadísticos, inevitables en el campo de la evaluación de riesgos, pero que frecuentemente son realizados de forma deficiente por personas no especializadas. Este problema puede abordarse mediante actividades dirigidas a aumentar la sensibilización entre los responsables de la toma de decisiones y el público.