¿La protección de datos puede defender la seguridad pública y, al mismo tiempo, respetar los derechos privados?
A medida que el proyecto de directiva sobre protección de datos en las comunicaciones electrónicas llega a la última etapa de su paso a través del Parlamento Europeo, se suscitan nuevos interrogantes acerca del necesario equilibrio entre seguridad y confidencialidad. Un portavoz de la Comisión Europea ha dicho que los debates en curso entre los Estados miembros, el Parlamento Europeo y la Comisión se están centrando en cómo lograr un "equilibrio pragmático" entre los nuevos imperativos de seguridad y el derecho individual a la intimidad. Mientras Europa decide su posición, Bill Clinton ha intervenido con su contribución al debate en EEUU. El ex-Presidente de EEUU afirma que la tecnología puede desempeñar un papel clave en la derrota del terrorismo. Sistemas de gestión de la información semejantes a los utilizados por las grandes empresas de correo masivo podrían advertir con antelación acerca de las conductas sospechosas, según Clinton. Pueden examinarse cuestiones legítimas, afirma: "¿El titular de una tarjeta Visa tiene 10 direcciones? En tal caso, o es realmente rico o no es trigo limpio". El portavoz de la Comisión Europea reconoció que "en determinadas circunstancias se producen excepciones a la confidencialidad". Sin embargo, el nuevo énfasis sobre la seguridad tiene que equilibrarse con "el derecho humano básico a la intimidad", añadió, y dijo que tenía "esperanza en una rápida solución" de los actuales debates interinstitucionales.