Un nuevo estudio demuestra el impacto clave de la investigación energética sobre la pobreza
Conforme se va aproximando la celebración en Johannesburgo de la Cumbre mundial sobre desarrollo sostenible, un nuevo estudio ha desvelado la necesidad de investigar en energías asequibles que no dependan de la biomasa para solucionar los problemas de la pobreza en el mundo. "Energía y pobreza" es el título de un estudio elaborado por la Agencia Internacional de Energía (AIE), donde se analizan las tendencias futuras sobre la disponibilidad energética y el consumo en los países en vías de desarrollo. Según concluye el estudio, a pesar de las voluntades surgidas de reuniones como la cumbre de Johannesburgo, la cifra de 1.600 millones de personas sin electricidad que hay en el mundo actualmente, se reducirá tan sólo a 1.400 millones para el año 2030. El estudio recalca también que los 2.400 millones de personas que se estima que hay en el planeta dependiendo de la biomasa (madera, estiércol y residuos agrícolas) sufren problemas de salud derivados de esta práctica y causan problemas medioambientales. La madera, a menudo, conlleva el uso insostenible de árboles, y el estiércol y los residuos de agrícolas se asocian a las emisiones de metano y de dióxido de carbono. La AIE calcula que el número de personas que utilizará la biomasa aumentará a 2.600 millones en 2030. "No puede haber desarrollo económico sin una energía asequible segura", concluyó el director ejecutivo de AIE, Robert Priddle.