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Nuevas herramientas para científicos con experiencia

A medida que el VI Programa Marco (VIPM) de la UE se prepara para su lanzamiento, con los nuevos instrumentos de proyectos integrados y redes de excelencia ocupando el centro del escenario, los solicitantes harían muy bien en examinar la experiencia de Canadá en la utilización...

A medida que el VI Programa Marco (VIPM) de la UE se prepara para su lanzamiento, con los nuevos instrumentos de proyectos integrados y redes de excelencia ocupando el centro del escenario, los solicitantes harían muy bien en examinar la experiencia de Canadá en la utilización de esta última herramienta. Las redes de excelencia han estado en vigor en Canadá desde 1990 y su experiencia podría servir para solucionar algunas de las dudas que han suscitado las nuevas herramientas del VIPM. Iniciado en Canadá en 1989 con una duración de cuatro años, el programa se convirtió en permanente en 1997y logró un incremento de sus fondos en 1999. Veintidós redes reciben una financiación de 77 millones de dólares canadienses (49 millones de euros) anuales. La financiación se adjudica a las redes durante un período máximo de 14 años, puesto que se crean con una duración inicial de siete años, renovables una sola vez durante otros siete. Se efectúa una revisión de las redes cada tres años y medio. "Una de las principales razones para la creación de redes de centros de excelencia es que la población se halla extendida en un territorio muy amplio," dice Jean-Claude Gavrel, director del programa. "No podemos duplicar la misma investigación únicamente porque las personas deseen vivir en un sitio determinado." Este enfoque tan lógico chocó con una resistencia inicial. "A las universidades y a los investigadores no les gusta que se les diga cómo llevar a cabo su investigación," afirma. Una red típica de centros de excelencia (RCE) investiga sobre alrededor de 15 a 25 proyectos centrados en un máximo de seis cuestiones distintas (pero dentro de un tema general como por ejemplo las TIC o el medio ambiente). Intervienen entre 50 y 60 profesores de hasta 20 universidades, aproximadamente otras 100 personas con elevadas cualificaciones y residentes en la zona, y hasta 50 empresas. El presupuesto anual será de 6 millones de dólares canadienses (3,85millones de euros) procedentes de la RCE. Sin embargo, la gestión de las redes se lleva a cabo con carácter inclusivo. Se crean consejos integrados por miembros que representan a los principales interesados, pertenecientes al sector privado, a ONG (organizaciones no gubernamentales) o de otros tipos, que garantizan que el trabajo realizado por las redes es beneficioso para Canadá. Las RCE han puesto de manifiesto su importancia a través de los resultados de su trabajo. Alrededor de un 10 por ciento de empresas creadas por escisión de universidades canadienses tienen alguna relación con una RCE. También han tenido consecuencias en la legislación del país. El Sr. Gavrel menciona el ejemplo de cómo las carreteras y los puentes canadienses se ven afectados negativamente por las grandes cantidades de sal empleadas para disolver la nieve que los cubre. "Por lo tanto, alguien tiene que exponer a los políticos las nuevas investigaciones que permitirían un cambio de procedimientos. Los investigadores informan a los consejos [de las RCE] y posteriormente estas personas pueden convencer a los políticos." Se realizan incluso desayunos de trabajo entre los representantes de la investigación y los legisladores, que reciben el nombre de reuniones de "bacon and eggheads" [bacon e intelectuales]. En el éxito de la labor de las RCE interviene el disponer de un líder eficaz de la investigación, que tenga una visión de los cambios del mercado y que sepa adaptarse a ellos, dice el Sr. Gavrel. Como participa el sector privado, también se requiere sensibilidad acerca del motivo por el que está presente. La razón difiere según el sector. El sector de las TIC (tecnología de la información y la comunicación) se dedica en gran medida a buscar nuevo personal, mientras que el sector biotecnológico manifiesta interés por las posibilidades de la investigación en relación con la propiedad intelectual. "Es necesario recalcar el tema de la gestión de las RCE," sostiene el Sr. Gavrel. "Es necesario que exista una estructura científica, hay que tener confianza en que se dispone de las personas adecuadas, y es preciso aplicar los mismos criterios que aplican quienes aportan capital riesgo -lo cual tiene un carácter específico- y a continuación, gestionar dicha estructura."