Políticos, científicos y funcionarios empiezan a conformar el Consejo Europeo de Investigación
Cuando está cobrando ímpetu el debate sobre la posible creación del Consejo Europeo de Investigación, Noticias CORDIS examina las contribuciones hechas por destacadas figuras políticas, científicos y funcionarios en una manifestación celebrada en París (Francia) el 19 de febrero, en busca de pistas de lo que podría ser el futuro marco de Centro Europeo de Investigación (CEI). El debate de París formuló una conclusión inequívoca: ya se aprecia entre la comunidad científica europea un amplio apoyo a la creación de un consejo europeo de investigación. El verdadero debate ha pasado ahora a centrarse en los principios fundadores, la estructura y los mecanismos de financiación de un organismo de esas características. Si bien sigue habiendo división de opiniones sobre estas cuestiones, se están aclarando las posiciones de distintas partes interesadas. Para investigadores y científicos, los aspectos más importantes son la autonomía del organismo y el tipo de investigación que subvencione. El premio Nobel Rolf Zinkernagel se muestra partidario de que, previa amplia consulta a los institutos comunitarios y nacionales antes de constituirse el CEI, el organismo así creado goce de una autonomía decisoria absoluta. "Del examen de los programas de investigación de EEUU se desprende que los de más éxito son los que tienen definidos objetivos a largo plazo y son dirigidos por los propios científicos", informa. El profesor Zinkernagel insiste asimismo en que sin los fondos necesarios, el CEI no tendría más que la ilusión de ser independiente: "Europa no necesita otro club de debate. Lo que necesita es un comité científico dotado de un verdadero poder y la libertad de utilizar ese poder". Al contrario, José Mariano Gago, ex ministro de Ciencia y Tecnología de Portugal, advirtió del peligro de poner el listón de independencia demasiado alto. Citó como ejemplo otras organizaciones que como resultado de su autonomía total no pudieron captar niveles suficientes de financiación. En líneas generales, el consenso entre científicos apunta a que a los fondos del CEI deberían optar iniciativas de investigación básica o fundamental, libres del principio de "rendimiento justo". Varios investigadores veteranos, entre los cuales se incluyen los profesores Zinkernagel y Jean-Patrick Connerade, presidente éste de Euroscience, hicieron hincapié asimismo en el efecto positivo que tendría en la ciencia europea la competencia entre el CEI y los centros nacionales de investigación. En este punto discrepa Peter Kind, director de Estructuración del espacio europeo de investigación de la Dirección General de Investigación. Como principio fundador, indicó, "el CEI no deberá duplicar o competir con las estructuras financieras nacionales o europeas; la complementariedad tiene bastante margen". De hecho, "lo más probable es que los padres fundadores del CEI sean los consejos nacionales de investigación", lo cual abundará en el sentido de la complementariedad antes que en el de la competencia. Y es que, al indicar el Comisario de Investigación, Philippe Busquin, que para el CEI no cabe esperar recursos sustanciales procedentes de los Programas Marco de investigación de la UE, los consejos nacionales de investigación bien podrían constituir una importante fuente financiera para el nuevo centro. Insistir en el carácter competitivo de un centro europeo de investigación podría resultar una estrategia arriesgada. Entre las posibilidades que se barajan destaca la de un centro europeo de investigación con fuertes vínculos ejecutivos con instituciones y organismos financieros comunitarios y nacionales. De esta forma se aseguraría el nivel científico de la mayoría de los miembros del consejo. En lo relativo a la financiación, la Comisión cree firmemente en la vocación del CEI de captación de nuevos recursos para la investigación, con lo que contribuiría al objetivo de la UE de elevar el gasto en investigación hasta el tres por ciento del PIB. Frente a una mayoría que abunda en este sentido, existe una minoría de científicos favorable a la constitución del CEI sobre la base de la reasignación de fondos existentes para la investigación. Todas las partes coinciden en lo que serán las próximas etapas del debate sobre el CEI. El 18 de febrero se reunió un grupo de expertos de alto nivel, designados por la Fundación Europea de la Ciencia para investigar la idea de un CEI. Está previsto que el grupo de alto nivel presente su informe final sobre las propuestas de objetivos, estructura y modelo financiero para noviembre de 2003. El informe se define como base de un debate, que los partidarios del CEI esperan se celebre durante el mandato de la Presidencia irlandesa en el primer semestre de 2004. Tanto los científicos como los políticos hicieron un llamamiento al ejercicio de presiones profesionales y bien centradas, fundamentadas en un modelo de CEI claramente definido. El Comisario Busquin se mostró "totalmente a favor de la idea de CEI, si bien le compete a la comunidad científica impulsarla. Tarea ésta que debe enfocarse desde una definición más precisa de la organización y más específica de las disposiciones financieras", dijo. De modo que, aun cuando el debate del CEI mantenga elementos de divergencia hasta en los puntos más fundamentales, cabe la posibilidad de definir principios, estructuras y modelos financieros aceptables para la mayoría de las partes. La aparición de áreas de consenso en la manifestación de París vino a ser corroborada por la auténtica sorpresa expresada por muchos participantes ante el carácter apacible de las deliberaciones. El resultado final del debate puede que no sea más que cuestión de tiempo. Ahora, como bien dijo François Gros: "Fue Victor Hugo quien dijo: 'Nada es tan poderoso en este mundo como una idea expresada en el momento oportuno".