Un informe afirma que la cantidad y variad de publicaciones demuestran las fortalezas y debilidades de la investigación científica en la UE
El conocer el número y la variedad de publicaciones científicas en Europa puede ayudar a establecer con exactitud las fortalezas y las debilidades de cada país. Así se desprende del último informe sobre indicadores de ciencia y tecnología, que ha utilizado este método, entre otros, para medir el rendimiento científico. Según el informe, la inversión en personas y en su capacidad para conservar y, por lo tanto, generar conocimiento es fundamental si Europa quiere lograr el objetivo de Lisboa de convertirse en la sociedad basada en el conocimiento más competitiva del mundo para finales de esta década. Una forma de conocer el avance de los países de la UE hacia este objetivo es mediante la evaluación de la cantidad de publicaciones científicas. Según el informe, Europa se sitúa por delante de EEUU y de Japón en términos de publicaciones científicas. Dentro de la UE, las cifras demuestran que los mayores editores de publicaciones son el Reino Unido y Alemania, ostentando el 22,5 y el 20,8 por ciento respectivamente del total de publicaciones europeas. En términos de especialización en determinados campos, el informe revela que en Dinamarca, Suecia y Finlandia, la tendencia científica se dirige hacia las ciencias de la vida. De forma similar, Irlanda, Bélgica y Austria se muestran también relativamente especializados en éste ámbito. España y Países Bajos destacan por la diversidad de sus contribuciones científicas, especializándose desde en ciencias de la vida a la física y las matemáticas. Francia e Italia, en comparación, muestran una considerable preferencia hacia la física, aunque también están representados en otros campos. El Reino Unido figura, sin embargo, estar mucho más especializado en las ciencias de la vida y en ingeniería, mientas que Grecia despliega sus fortalezas en las ciencias de ingeniería, matemáticas, ciencias estadísticas e informática. Alemania y Portugal se decantan por especializarse en las ciencias de ingeniería y las naturales. Mientras que la medición de las publicaciones puede mostrar la actividad científica de cada país, el informe advierte que, para evaluar el rendimiento científico en Europa, no hay que tomar únicamente como referencia esos indicadores, ya que los países pueden no estar especializados en ciertos ámbitos y, según el informe, ser todavía muy activos y estar altamente cualificados para trabajar en un área científica especializada. Y, continúa afirmando que, si bien una alta producción de publicaciones podría reflejar la excelencia científica de Europa, una de las claves para obtener una economía competitiva basada en el conocimiento es saber cómo hacer viable la comercialización de este conocimiento científico.