Ser evaluador de la UE implica enormes gratificaciones, afirma una investigadora del Reino Unido
Mientras la Comisión Europea busca con empeño nuevas evaluadoras con objeto de llegar al objetivo del 40 por ciento estipulado en el VI Programa Marco (VIPM), Noticias CORDIS ha hablado con una evaluadora experimentada acerca del "desafío" de evaluar propuestas de proyectos para la UE. Hasta hace dos años, Sue Lewey dirigía un centro de investigación marina en Southampton (Reino Unido). Desde entonces, la Dra. Lewey ha trabajado a jornada parcial en la Alliance of Maritime Regional Interests in Europe (AMRIE), con sede en Bruselas, y al mismo tiempo, dirige una consultoría privada en el Reino Unido. También continúa dando clases a tiempo parcial. La Dra. Lewey ha recalcado muchas veces que dedicarse a la evaluación es un proceso en dos direcciones: los investigadores aportan algo a la Comunidad, y al mismo tiempo, recogen un provecho personal. Fueron precisamente los beneficios de participar en el proceso el motivo inicial de que la Dra. Lewey interviniese en él. "[En el centro de investigación] decidimos que necesitábamos de veras encontrar a unas cuantas personas que se dedicasen a la evaluación para obtener una imagen real sobre los proyectos de investigación," dijo la Dra. Lewey. "Estábamos convencidos de que teníamos mucho que ofrecer, y una gran experiencia en investigación y en lectura de propuestas de investigación. Teníamos eso para dar, pero también queríamos conocer cómo pensaba la gente, cuáles eran las cosas que de hecho obtenían financiación," añadió. La Dra. Lewey había logrado un "éxito razonable" en la redacción de propuestas de investigación y ha tomado parte en seis proyectos financiados por la UE. Ha participado en cuatro evaluaciones a lo largo de cuatro años. La Dra. Lewey no encontró difícil el paso a evaluar las propuestas presentadas a la UE, ya que había participado en un proceso similar dentro de su país, y había examinado muchas propuestas de tesis doctoral. "Creo ser muy competente para descubrir cuándo una propuesta de investigación es un auténtico embuste [...]. Uno aprende a comprobar cuándo algo es muy bueno y muy sólido, y cuándo no lo es tanto." Desde el punto de vista práctico, se pide a los evaluadores que estén disponibles durante seis días cuando se les invita a revisar propuestas para una convocatoria determinada, aunque el proceso suele tardar entre tres y cinco días. El primer día consiste en sesiones informativas sobre la convocatoria, qué es lo que busca la Comisión y cuáles son las reglamentaciones pertinentes. A continuación, la tarea se vuelve menos compleja por horas: "Leer la primera [propuesta] lleva horas y horas, y después se entra súbitamente en situación, y se capta aquello que se está buscando," afirmó la Dra. Lewey. Durante las evaluaciones en que ha participado la Dra. Lewey ha trabajado en un entorno predominantemente masculino. Esto, sin embargo, no la ha sorprendido para nada, ya que la ciencia y la tecnología marinas están dominadas por hombres. La Dra. Lewey no conocía el objetivo de la Comisión de que el 40 por ciento de los evaluadores sean mujeres, y lo considera un "salto gigantesco" que quizás no pueda lograrse de inmediato: "En cualquier caso, las mujeres están infrarrepresentadas en el ámbito científico, de manera que no sé en realidad de dónde ha salido la cifra del 40 por ciento." Sin embargo, apoya plenamente la ambición que hay detrás del objetivo, y reconoce que contempla la cuestión desde uno de los campos en los que hay menos mujeres científicas. La Dra. Lewey destacó la escasez generalizada de evaluadores en la UE. Uno de los factores que contribuyen a ello es la reticencia de algunas universidades ante el hecho de que sus investigadores desaparezcan durante seis días en Bruselas. El Southampton Institute, sin embargo, se mostró muy colaborador: "Mi universidad consideraba positivamente el disponer allí de evaluadores del VPM que pudiesen decir 'no, esto no va a servir' [con respecto a sus propias propuestas de investigación]''. También cree que participar en proyectos y evaluarlos se parece a la "cuestión del huevo y la gallina". Las personas que evalúan propuestas adquieren más confianza cuando conocen en qué consiste una propuesta adecuada, pero muchos consideran que deberían haber emprendido algunos proyectos propios antes de actuar como evaluadores. Con carácter general, la Dra. Lewey ha "disfrutado enormemente" con el "reto" de evaluar propuestas de proyectos para la UE, y cree que le ha beneficiado hacerlo. En su opinión: "Se conocen grandes personas, y creo que he aprendido mucho, no sólo acerca del proceso de evaluación, sino también sobre los distintos Estados miembros que mantienen actitudes y enfoques muy diferentes con respecto a la investigación. Considero muy valioso el hecho de comprobarlo y verlo reflejado en propuestas y debates. Es una valiosa curva de aprendizaje para cualquier europeo."