Un debate interinstitucional sobre la investigación de las células madre revela el grado de división ética existente en Europa
En sus observaciones finales realizadas en el seminario interinstitucional sobre investigación de las células madre, celebrado en Bruselas el 24 de abril, el Comisario europeo de Investigación, Philippe Busquin, manifestó su agrado por la profesionalidad de los participantes al debatir un tema tan litigioso. Sin embargo, a pesar del tono cortés de los debates, se pusieron en evidencia con toda claridad las divisiones éticas entre los Estados miembros de la UE. Al inicio de la jornada, el Comisario había reiterado ante los científicos, eurodiputados, delegaciones nacionales y observadores allí reunidos que el papel de las instituciones de la UE no consistía en legislar sobre cuestiones éticas. El debate, según afirmó, debía centrarse en las posibles condiciones en las que la investigación sobre células madre podría financiarse con cargo a los Programas Marco de investigación de la UE y en aportar material destinado a la propuesta de la Comisión sobre este tema, de publicación prevista en mayo o junio. Centrando aún más el debate, el director general de Investigación de la Comisión, Achilleas Mitsos, destacó que las tres áreas "vetadas", es decir, la creación de embriones con propósitos exclusivamente investigadores, la creación de clones humanos vivos y la modificación permanente del código genético humano, no recibirían financiación procedente de los programas comunitarios. A pesar de los intentos de reducir el ámbito del debate ético acerca de la cuestión decisiva de la investigación en la que se utilicen embriones humanos sobrantes que tengan su origen en procesos de fecundación in vitro, las posturas morales esencialmente incompatibles de los diferentes Estados miembros no permitieron llegar a una coincidencia. El representante de Alemania recalcó que en ese Estado miembro estaba en curso un debate nacional sobre la cuestión, y, si bien él no podía predecir el resultado, advirtió que si en Alemania se proscribía el uso de embriones humanos con propósitos investigadores, su gobierno y sus ciudadanos se opondrían a la utilización de fondos de la UE, a los que contribuye ese país, para subvencionar dicha investigación en otros países. La delegación austriaca solicitó una prórroga de la actual moratoria de hecho sobre la investigación de células madre embrionarias, y el representante de Italia, donde también se encuentra en proceso una revisión legislativa de la cuestión, preguntó: "¿Puede concebirse que en virtud del VI Programa Marco se financien prácticas consideradas como crímenes en algunos Estados miembros?" En contra de dicha postura, Carlos Westendorp y Cabeza, presidente de la Comisión de Industria, Comercio Exterior, Investigación y Energía del Parlamento Europeo, alegó: "Resulta difícil comprender por qué algunos Estados miembros desean bloquear la financiación de una determinada práctica por parte de la UE, sean cuáles fueren las condiciones existentes en su propio país, ya que esto va en contra de los principios de la UE. ¿Qué ocurriría si Austria o Luxemburgo se opusiese a la política de pesca común simplemente porque no tiene costas, u otros países objetasen el Tratado Euratom porque han optado por no permitir la producción de energía nuclear?" Otros países expresaron un enfoque ético de la cuestión relacionada con la investigación sobre células madre embrionarias que quedó bien resumido en los comentarios del representante de Luxemburgo, quien afirmó que, en el contexto de la protección de la dignidad humana: "La dignidad de un embrión humano pesa menos en la balanza ética que la de un paciente que sufre, y esto debería reflejarse en el futuro resultado del debate". Busquin y la Comisión afrontan ahora la tarea de redactar una propuesta sobre la cuestión que logre un consenso de opiniones, aunque resulta difícil imaginar la forma que podría revestir un compromiso viable. El Comisario recalcó que la decisión definitiva se tomaría en consulta con el Consejo y con el Parlamento Europeo, donde es probable que las opiniones alcancen su grado más acusado de división. Philippe Busquin concluyó subrayando los motivos que subyacen en el deseo de la Comisión de llegar a un consenso, reformulando los objetivos fundamentales del espacio europeo de investigación: "El VI Programa Marco nunca podría abarcar todos los aspectos de la investigación de células madre, por lo que algunos tendrán que dejarse a los Estados miembros, pero si de veras queremos que la investigación europea se alce como punto de referencia global debemos intentar apartarnos de las posiciones nacionales, incluso en las áreas contenciosas como ésta".
Países
Austria, Bélgica, Alemania, Dinamarca, Grecia, España, Finlandia, Francia, Irlanda, Italia, Luxemburgo, Países Bajos, Portugal, Suecia, Reino Unido