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Digestive and nutritional indicators of feed efficiency in cattle fed forage-based diets

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Identificación de marcadores para la producción de ganado vacuno

La identificación de biomarcadores para determinar la eficiencia alimentaria en el ganado vacuno en crecimiento alimentado con piensos con elevado contenido en forraje ha constituido un paso importante hacia la optimización de la producción de estos animales. La eliminación de los piensos elaborados con cereales contribuirá a reducir la competencia entre cultivos destinados a piensos y los destinados a consumo humano.

Cambio climático y medio ambiente
Alimentos y recursos naturales

La demanda creciente de carne y leche, potenciada por el crecimiento de la población mundial, constituye una sobrecarga para los recursos naturales. El ganado es una fuente importante de emisión de gases de efecto invernadero y residuos. Además su producción necesita una extensión considerable de terreno para cultivar los alimentos necesarios. «En la actualidad, la cantidad de cereal necesario para alimentar a los rumiantes no es sostenible», declara Diego Morgavi, coordinador del proyecto MARKEFFICIENCY del Instituto Nacional de la Investigación Agronómica (Institut National De La Recherche Agronomique, INRA) en Francia. «Uno de los aspectos clave a menudo ignorado es que los rumiantes son capaces de digerir sustratos de celulosa que los humanos son incapaces de comer y transformar en energía. Los microorganismos presentes de forma natural en estos animales contribuyen a la transformación del forraje en proteínas y micronutrientes esenciales que se encuentran en la carne y la leche. El cambio a una alimentación con un contenido elevado en forraje sería muy eficaz, ya que se obtendría más energía y proteínas (aprovechables por los humanos) del animal que la ingerida por ellos». Reducir el impacto medioambiental del ganado vacuno El objetivo del proyecto MARKEFFICIENCY fue por consiguiente diseñar estrategias para promover este cambio de alimentación (de cereales a forraje) en el ganado vacuno. Para ello, se identificaron posibles biomarcadores de la eficiencia alimentaria en el ganado que recibe piensos a base de forraje. «Estos biomarcadores se emplearán posteriormente para determinar y ordenar este rasgo en animales jóvenes», explica Morgavi. «El hecho de poder seleccionar los animales más eficientes y formular dietas según el potencial del animal constituiría una gran ventaja económica para los ganaderos y, al mismo tiempo, reduciría el impacto medioambiental de los rumiantes». En el estudio se analizaron distintos tipos de muestras (sangre, plasma, pelo, heces y reses muertas) y se emplearon diversas técnicas analíticas como la espectrometría del infrarrojo cercano (NIRS) y la espectrometría de masas. Estas técnicas se emplearon para identificar biomarcadores prometedores en la determinación de dos parámetros principales de eficiencia alimenticia: la ingesta de alimento residual y la eficacia en la transformación de alimentos. De esta forma Morgavi y su equipo obtuvieron información sobre los factores implicados en el diferente grado de eficiencia alimentaria observado en el ganado vacuno en crecimiento. Muchas de estas técnicas no se habían empleado con anterioridad para el estudio de la eficiencia alimentaria. Por ejemplo, el uso de muestras de pelo, fáciles de obtener, para la determinación de la discriminación isotópica del nitrógeno y el análisis de plasma como biomarcador de la eficiencia alimentaria mediante NIRS no se había explorado anteriormente. De forma similar, las técnicas empleadas para cuantificar las vitaminas B2 y B6 se diseñaron específicamente para este proyecto. A través de estos avances se obtuvieron datos novedosos que, según Morgavi, serán de utilidad para investigaciones futuras. «Además, este proyecto presenta aplicaciones prácticas reales», señala Morgavi. «Por ejemplo, en una zona montañosa de Francia, los ganaderos se enfrentan a dificultades considerables debido a las limitaciones de la tierra. En este caso tiene sentido alimentar al ganado con la máxima cantidad de forraje posible». Una solución para las emisiones de metano En el proyecto se estudió la posibilidad desregular la comunidad microbiana en rumiantes recién nacidos a fin de reducir las emisiones de metano. «Todos los mamíferos adquieren la microbiota cuando nacen. En realidad la colonización comienza inmediatamente después del parto o incluso durante parto», explica la destinataria de la beca Marie Curie Sarah Meale que trabajó con Morgavi en este proyecto en el INRA. «El objetivo fue saber lo que ocurriría si se modificaba esta adquisición temprana y estudiar la posibilidad de reducir la huella de carbono del ganado». El equipo es optimista acerca de los resultados de esta estrategia. Sin embargo, Morgavi llama a la cautela y advierte que es aún temprano para extraer conclusiones. «Sabemos que se puede modular la comunidad microbiana en las fases tempranas de la vida pero aún es necesario repetir estas pruebas», afirma.

Palabras clave

MARKEFFICIENCY, biomarcadores, microbiota, ganado vacuno, emisiones

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