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Una guía de autoayuda para enfermos de bulimia creada por un proyecto de la UE recibe gran aceptación por parte de pacientes y médicos

Los resultados de los ensayos clínicos sobre la primera guía electrónica de autoayuda para personas que padecen Bulimia Nervosa, financiada bajo los auspicios del V Programa Marco, han sido muy positivos, según informó Tony Lam, coordinador del proyecto, a Noticias CORDIS. E...

Los resultados de los ensayos clínicos sobre la primera guía electrónica de autoayuda para personas que padecen Bulimia Nervosa, financiada bajo los auspicios del V Programa Marco, han sido muy positivos, según informó Tony Lam, coordinador del proyecto, a Noticias CORDIS. El proyecto Salut está desarrollando un software que ofrece, en seis idiomas, apoyo al tratamiento de personas que padecen este trastorno alimentario conocido como bulimia. La guía de autoayuda se compone de siete pasos, cada uno de los cuales contiene lecciones, ejercicios y ejemplos a los que da vida un personaje virtual. Uno de los ejercicios más importantes es una agenda alimentaria que requiere que los usuarios analicen su comportamiento alimentario utilizando un resumen semanal que procede de su agenda alimentaria. El contacto semanal por correo electrónico entre el usuario y un terapeuta se utiliza para dar ánimos al paciente. Aunque existen guías de autoayuda en formato impreso y en CD-ROM, este es el primer intento de desarrollo de una versión en línea. Cuando se le preguntó por qué el equipo del proyecto cree que la interacción con un ordenador va a beneficiar a las personas que padecen este trastorno alimentario, el Sr. Lam explicó que muchas de las personas que sufren de bulimia experimentan un profundo sentimiento de vergüenza por su comportamiento, lo cual les impide buscar ayuda. El miedo a ser juzgado, que a menudo constituye una barrera a la hora de acudir a un psicólogo, disminuye con la guía de autoayuda. La investigación también muestra que, cuando se trata de problemas emocionales, a veces es más fácil hablar primero con un medio neutral como un ordenador, añadió el Sr. Lam. Por ello, se considera que el método de autoayuda complementa la relación terapéutica y no reemplaza a expertos profesionales. Actualmente se están llevando a cabo ensayos clínicos en Suecia, Francia, Suiza y España. El aspecto multilingüe es de particular importancia en este proyecto, ya que aunque se dispone de numerosos trabajos en inglés, existen relativamente pocos en otras lenguas. En los ensayos, cuyos resultados han sido muy alentadores, participan unos 80 pacientes. Un análisis inicial en el que participaron 25 usuarios mostró mejoras significativas e indicaron en cuestionarios que habían encontrado una guía útil y fácil de usar. A la pregunta de por qué habían decidido usar la guía de autoayuda, el 73 por ciento respondió que les gustaba la idea del autotratamiento y el 42 por ciento destacó que les convenía el programa porque no tenían tiempo para asistir a sesiones terapéuticas semanales. El sistema también resultó tener éxito con terapeutas que han elogiado este aspecto de la iniciativa relativo al ahorro de tiempo así como la comodidad del control de progresos. La guía de autoayuda podría también reducir el riesgo de pérdida de interés entre los terapeutas, explicó el Sr. Lam. Los psicólogos emplean mucho tiempo a hablar con personas que sufren trastornos alimentarios y que en la mayoría de los casos experimentan problemas comunes. El proyecto también ha sido acogido por otras partes interesadas. Desde que conocieron el proyecto Salut a través de conferencias, dos nuevos equipos se han asociado al consorcio que ya reúne ocho socios de cinco países europeos. A los nuevos equipos el proyecto les pareció tan interesante que decidieron participar en él a pesar de que no había más fondos de la UE disponibles. Se estima que el cuatro por ciento de las mujeres de países desarrollados padecen bulimia y, mientras el número de personas que sufren otro trastorno alimentario, la anorexia, es estable, los casos de bulimia aumentan y por ello, suponen una carga para los sistemas sanitarios nacionales. Por ello, tanto los médicos como los ministerios de sanidad esperan con impaciencia los resultados finales del proyecto Salut, previstos para 2004.