El informe sobre las mujeres científicas en Europa Central y Oriental evidencia que la sociedad las sigue "desperdiciando".
Un informe sobre la situación de las mujeres científicas en Europa Central y Oriental y en los Estados Bálticos ha puesto de relieve que, a pesar de que las estadísticas reflejan un alto índice de actividad femenina en el ámbito de la investigación, generalmente las mujeres desempeñan su labor en los campos que disponen de menos fondos, y apenas tienen posibilidad de llegar a los puestos más altos. El nivel de profesionalidad es muy alto. Las mujeres están avanzando, pero sorprendentemente aún es escasa la representación femenina en los puestos directivos. Todavía existe el techo de cristal', señalaba a CORDIS News Hana Havelková, socióloga y Profesora Adjunta en la Universidad Charles de Praga. La sociedad sigue discriminando a las mujeres, incluso en esta profesión inteligente. Ellas realizan una labor muy dura, pero no se las ve', comentaba. La explicación a estas afirmaciones se encuentra en el informe Enwise (Enlarge Women in Science to East), realizado por encargo de la Comisión Europea como continuación de otro similar que analizaba la situación de la mujer científica en la UE. El grupo de expertos Enwise estaba presidido por Ene Ergma, Presidenta del Parlamento Estonio y uno de los vicepresidentes de la Academia de las Ciencias de Estonia, y formado por importantes científicos de academias, universidades, institutos de investigación y empresas. El informe concluye que las mujeres constituyen el 38% del personal científico en los países de Europa Central y Oriental (PECO) y en los Estados Bálticos, aunque la mayoría de esas mujeres trabaja en áreas con escasos fondos. En el área docente, sin embargo, la representación femenina supera la mitad (54%) del profesorado, pero el hombre tiene el triple de posibilidades de alcanzar los puestos de dirección. En términos geográficos, el porcentaje de mujeres científicas es mayor en los países con menos científicos y menos gasto en investigación per capita. Esto significa que las mujeres son excluidas de la investigación en cuanto la competencia se vuelve más feroz, es decir, cuando aumentan los fondos financieros. 'Sabemos que el aumento de la financiación traerá consigo una mayor competencia - más hombres - y que esto afectará a la situación de las mujeres', explicaba la Profesora Havelková. 'Tenemos que vigilar cómo se distribuyen los fondos, y asegurarnos de que las mujeres no son excluidas,' señalaba a CORDIS News. También exigió mayor transparencia, no sólo en cuanto a la distribución del dinero sino en relación con los criterios de selección y evaluación. El Comisario de Investigación Philippe Busquin recibió con buenos ojos el informe, aunque definió como "algo preocupantes" algunos porcentajes contenidos en el mismo. Expresó su admiración por los datos concernientes a los Programas Marco, que indican que las mujeres de los países Enwise superan en número a las de la UE en todos los terrenos: participación en proyectos, expertos en bases de datos y evaluadores. El Sr. Busquin también anunció que la Comisión financiará un nuevo centro dedicado a la mujer y la ciencia en Praga, República Checa, y expresó la voluntad de la Comisión de financiar iniciativas similares en otros países. La presidenta del grupo de expertos Enwise, Ene Ergma, se felicitó por el efecto catalítico que tendrá el informe en los países implicados: ha sido una iniciativa muy importante de la Comisión. A veces se necesita un empujón externo. Los países Enwise están principalmente interesados en desarrollar una economía de mercado, y los problemas de género no parecen tener demasiada importancia. Espero que de aquí a cinco años no tengamos que estar hablando del problema de escasa sensibilidad de género en mi país'. Todos los asistentes a la presentación del informe, que tuvo lugar el 30 de enero, coincidieron en subrayar que no hay que otorgar ningún trato especial a la mujer. 'El criterio de los Programas Marco es la excelencia, no el género' dijo el Sr. Busquin. 'Se fomenta la cohesión, pero ése no es el criterio principal.' Todos coincidieron también en señalar que lo que hace falta es que las mujeres científicas tengan las mismas oportunidades. La Profesora Ergma lanzó una severa advertencia a la Comisión Europea sobre la creación del Espacio Europeo para la Investigación (ERA). 'Si estamos perdiendo entre el 50% y el 60% de las mujeres que cuentan con estudios superiores [en los países Enwise], será difícil poder crear ese espacio europeo (ERA)', comentó. 'Es un desperdicio de talento.' El informe refleja la diferencia entre la situación de las mujeres científicas en los Países de Europa Central y Oriental y en los Estados Bálticos y la de sus homólogas de la UE. 'La Comisión difundió la idea de que existía la igualdad de género. Las mujeres pensaron que no estaban siendo discriminadas', señaló la Profesora Havelková. La transición que siguió al final de la Guerra Fría ha derivado en una situación muy complicada en cuanto a la igualdad de género, comentaba. 'Hace falta investigar más para definir el problema. Se trata de una cultura tradicional y moderna al mismo tiempo. Las mujeres están logrando grandes avances. No están dispuestas a seguir sufriendo, y eso queda también reflejado en el incremento del número de divorcios, sobre todo en los divorcios a instancias de la propia mujer. Sin embargo, la mujer sigue asumiendo las obligaciones y los roles que tradicionalmente se le han otorgado. Es un contexto diferente. No es cuestión de que hayan retrocedido o avanzado, no se trata de progresar ni nada de eso, es algo mucho más complicado', decía la Profesora Havelková.