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Los investigadores se hacen a la mar para evaluar el sistema europeo de calentamiento

Investigadores del Reino Unido y de los Estados Unidos zarparon el 12 de febrero con el fin de utilizar varios instrumentos científicos a lo largo del Océano Atlántico y descubrir si Europa entrará en una nueva edad del hielo. La red de instrumentos se centrará en la zona ent...

Investigadores del Reino Unido y de los Estados Unidos zarparon el 12 de febrero con el fin de utilizar varios instrumentos científicos a lo largo del Océano Atlántico y descubrir si Europa entrará en una nueva edad del hielo. La red de instrumentos se centrará en la zona entre Bahamas y las islas Canarias y medirá la temperatura, la salinidad y la velocidad de las corrientes oceánicas. Este trabajo forma parte de un programa de investigación llamado Rapid Climate Change (cambio climático rápido), financiado por el consejo británico de investigación ambiental natural y la fundación de ciencias naturales de los Estados Unidos. Los propios investigadores son del centro de oceanografía de Southampton (SOC) y de la Universidad de Miami. El Dr. Stuart Cunningham del SOC declaraba lo siguiente: "Colocaremos estos instrumentos especiales en cables de hasta 5.000 metros de longitud. Los cables están anclados al fondo del mar y las boyas los sujetan fuertemente justo por debajo de la superficie. "Durante los próximos cuatro años, algunos de los instrumentos subirán y bajarán por el cable cada dos días, realizando mediciones. Vamos a tomar medidas en 22 amarras del ámbito continental de África, a ambos lados del arrecife del Atlántico medio y en la zona atlántica de los Estados Unidos", añadió. Las mediciones deben servir para ayudar a los científicos a descubrir si se está produciendo algún cambio en las corrientes que circulan por el Atlántico. La Corriente del Golfo y la Corriente del Atlántico Norte llevan agua caliente desde el Golfo de México hacia la costa occidental de Europa. En los mares que circundan el océano Ártico, estas corrientes descienden, se enfrían y vuelven hacia el sur. Es lo que se conoce como circulación atlántica de retorno. Se calcula que esas corrientes, al transportar un calor equivalente a la energía generada por un millón de estaciones nucleares, suben entre cinco y diez grados Celsius la temperatura atmosférica de Europa. En otras palabras, sin esas corrientes, Europa sería un lugar tan frío como las zonas de Canadá que se encuentran en la misma latitud. El Dr. Cunningham añadió: "Sabemos que en el pasado la interrupción de este sistema de corrientes ha coincidido con las transiciones rápidas de la edad del hielo. Actualmente el clima es más templado y por tanto, en el Polo Norte se está derritiendo más hielo. Esta cantidad adicional de agua fría podría detener la circulación de retorno e impedir que este calor adicional llegue a Europa del Norte. Se dice que esto podría sumergirnos en breve en una mini edad del hielo". Las nuevas mediciones podrían avisar a los científicos de si ese cambio va a suceder o no, pero aunque dichas afirmaciones carecieran de todo fundamento, la falta de información sobre esas corrientes evidencia que es necesario realizar una investigación al respecto. "Este plan piloto hará un seguimiento de las variaciones de la circulación. Puede que demuestre que la circulación se ha ralentizado, o que vaya ahora más rápido, no lo sabemos", concluyó el Dr. Cunningham.

Países

Reino Unido

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