Un congreso reclama mayor integración de las personas sordas en la sociedad de la información
El congreso sobre la mejora del acceso a la sociedad de la información de las personas sordas o con dificultades auditivas reclamó el desarrollo de una nueva estrategia a nivel europeo para hacer que la tecnología asistida resulte más competitiva acercándola a todos los usuarios Organizado por el Instituto Real Británico de Personas Sordas (RNID), con la colaboración de la Comisión Europea, el evento se centró en las cuestiones principales en este ámbito, es decir, cómo aumentar la calidad y la cantidad de subtítulos y del idioma de los signos en la televisión, y la necesidad de elaborar sistemas interactivos de comunicación de texto universales para que las personas sordas tengan el mismo nivel de acceso a la red telefónica que el resto de los ciudadanos. Según Johan Wesemann, antiguo Director de la Unión Europea de Sordos, las Tecnologías de la Información y de las Comunicaciones (ICT) han obtenido grandes avances en los últimos años en beneficio de las personas sordas, pero todavía subsisten los principales problemas de exclusión social forzosa. En el caso de la televisión, por ejemplo, que es una de las fuentes de información, educación y entretenimiento más importantes, en muchos países de la UE el acceso está aún muy limitado por la falta de subtítulos, idioma de signos u otros servicios asistidos. En el campo de las telecomunicaciones, los teléfonos de texto son caros, la oferta no es muy amplia y además funcionan con protocolos incompatibles. Inauguró el congreso John Low, presidente de RNID, que señaló lo siguiente: "Las nuevas tecnologías tienen la posibilidad de transformar las vidas de las personas sordas o con dificultades auditivas y contribuir a crear una sociedad plenamente integrada. No obstante, el peligro radica en que salvo que la tecnología sea accesible para todos y se tengan en cuenta todos los principios, puede también crear nuevas barreras para las personas discapacitadas en vez de eliminar las anteriores". Todos los participantes coincidieron en señalar que a pesar del sistema interactivo universal de comunicación por texto o de que mejore el servicio de subtítulos en la televisión, las barreras tecnológicas no son el mayor problema, sino la falta de voluntad por parte de los legisladores, órganos normativos, reguladores y la industria. Se habló también de que resulta de una importancia primordial fomentar la acción tanto en el ámbito nacional como en el europeo, para que todas las partes interesadas desarrollen una estrategia unificada, y se presentaron fuertes argumentos éticos y económicos para un diseño integrador. El primer paso sería mostrar a la industria que la tecnología necesaria ya existe, y que existe también el entorno empresarial adecuado para un diseño integrador. "Me sorprende", declaró Guido Gybels, Director de Nuevas Tecnologías de RNID, "ver cómo la pequeña industria, los proveedores de servicios y los operadores de red se han dado cuenta de que realmente pueden mejorar sus productos y servicios para todo el público y ampliar su base de clientes de buena fe mediante un diseño integrador. El hecho de permitir a más gente, a través de un diseño integrador, participar en la sociedad, ser consumidores, beneficiará la economía global". Per Blixt, de la Unidad para las Personas Mayores y los Discapacitados de la Comisión Europea, instó a las organizaciones de discapacitados a unir sus fuerzas para lograr una mayor visibilidad y concienciación en torno a esta cuestión, ya que "sin público, no hay mercado". Actualmente hay 22 millones de personas sordas o con dificultades auditivas en la UE. En 2005 serán 81 millones de europeos los que sufran pérdida auditiva, y en 2015 una de cada siete personas tendrá problemas de audición. En palabras del Comisario europeo de Empresa y Sociedad de la Información, Erkki Liikanen, también presente en el congreso, "adoptar una propuesta de "diseño para todos" no es una cuestión de caridad sino también de lógica económica. Claramente, el sector de las personas mayores constituye un mercado creciente para los productos y servicios que satisfacen los requisitos de los clientes mayores y discapacitados".