Skip to main content

First European System for Active Debris Removal with Nets

Article Category

Article available in the folowing languages:

Pymes europeas se ofrecen para limpiar el espacio exterior

Gracias a la financiación concedida por la Unión Europea en virtud del instrumento dedicado a las pymes, un grupo de empresas de esa clase ha validado el primer sistema europeo para la recogida de chatarra espacial usando redes.

Espacio

Los artífices del proyecto ADR1EN lograron crear un prototipo a escala de esa innovación, ensayarlo en condiciones operativas mediante una simulación en laboratorio y, además, elaborar los planes de negocio y comercialización necesarios para sacarlo al mercado y favorecer su crecimiento. «Gracias al proyecto ADR1EN y a nuestra inclusión en la lista de la Agencia Espacial Europea (ESA) de empresas reconocidas como especialistas en recogida de chatarra espacial, estamos deseosos de participar en la primera misión europea destinada a retirar un satélite inactivo, e.Deorbit programada para 2023», declaró el coordinador del proyecto, Umberto Battista, de Stam (Italia). «Hay otras tecnologías para atrapar chatarra espacial, como los arpones y brazos robóticos, pero las redes presentan la gran ventaja de pesar poco y ofrecer más seguridad, ya que se pueden lanzar desde lejos». Más seguridad en el espacio La innovación propuesta consiste en atrapar la chatarra con una red, que después se puede remolcar desde una nave espacial por medio de un amarre. Seguidamente, la chatarra se puede quemar en la atmósfera o bien reubicar donde no plantee peligro (por ejemplo, a otra órbita). En el proyecto ADR1EN se reunieron tres pymes muy especializadas (Stam y las empresas polacas SKA Polska y OptiNav) con la meta de elevar este sistema a un nivel superior. Stam, que coordina el proyecto, se ocupó de aumentar la escala del eyector de la red y de elaborar el plan de negocio. SKA Polska se encargó de desarrollar el simulador de la red y la red de captura. Por su parte, OptiNav creó la instalación de pruebas y realizó ensayos prácticos de caída libre a plena escala. Además, Thales Alenia Space Italia aportó una cámara térmica de vacío e instalaciones de ensayo de contaminantes, mientras que Franco Malerba, el primer astronauta italiano, asumió la función de orientador empresarial del proyecto. «Ya habíamos construido, aunque a pequeña escala, un sistema de captura de chatarra espacial que proteja a infraestructuras espaciales, por ejemplo satélites, contra la cantidad cada vez mayor de chatarra que orbita la Tierra —informó Battista—. Habíamos validado el sistema con gravedad nula y determinamos que el instrumento dedicado a las pymes sería un instrumento de financiación ideal para acometer los riesgos financieros que comporta el hacer frente a los obstáculos técnicos y de otras índoles que existen para salir al mercado». Un mercado mundial Después de la validación correcta de la tecnología en el marco de ADR1EN, Battista opina que hay verdaderas posibilidades comerciales. Hasta ahora se han lanzado unos 7 200 satélites, pero solo siguen en activo unos 1 400. Los demás están abandonados y empiezan a fragmentarse. De hecho, se calcula que actualmente orbitan la Tierra unos 750 000 fragmentos de más de 1cm, situación que plantea un peligro indudable e inmediato para los equipos de los satélites y las estaciones espaciales, cuyo valor es muy elevado. Battista aseguró que «el medio espacial podría ser insostenible si no se toman medidas de mitigación o recuperación. Aumenta continuamente la cantidad de chatarra espacial, situación que se agrava cada vez que se produce una colisión, y ello a su vez aumenta la probabilidad de nuevas colisiones. Si cada año se lanzase una decena de misiones de recogida de chatarra espacial, se tardaría cerca de dos siglos en lograr la estabilidad del medio espacial». Se trata, ciertamente, de un problema de proporciones mundiales. Hay más de medio centenar de países que operan al menos un satélite. Por otro lado, las infraestructuras espaciales, como la Estación Espacial Internacional, la constelación de satélites Galileo y los satélites de observación de la Tierra de Copérnico son el fruto de inversiones valoradas en varios miles de millones de euros. «Creemos que el sistema ADR1EN puede ayudar a que disminuya el riesgo de colisiones al reducir directamente la cantidad de chatarra espacial —aseguró Battista—. Así, quienes operan satélites se ahorrarán los costes adicionales que generan las colisiones con chatarra espacial y, al mismo tiempo, se alargará la vida útil de su equipo. Existe también la posibilidad de examinar otras aplicaciones más "pedestres" de la tecnología empleada en la red, por ejemplo, la neutralización de drones nocivos».

Palabras clave

ADR1EN, satélite, chatarra espacial, espacio, drones, Copérnico, Tierra, ESA, Stam, SKA Polska, OptiNav

Descubra otros artículos del mismo campo de aplicación