Proyecto integrado para el desarrollo de células artificiales programables
Un consorcio integrado por 13 socios de ocho países europeos investigará en el proyecto (PACE) "evolución de las células artificiales programables" qué consecuencias se desprenden de las tecnologías de la vida. El proyecto integrado será coordinado por el Profesor invitado en la Universidad de Bochum de Alemania, John McCaskill, y tendrá como objetivo crear las bases para una nueva generación de TI integradas que utilicen células artificiales programables y autoensambladas. La financiación correrá a cargo de la sección Tecnologías Emergentes y Futuras de la prioridad temática Tecnologías de la Sociedad de la Información (IST) del VI Programa Marco (VIPM). "El proyecto es fundamental en la transición hacia una economía de la información a escala nanométrica, donde la solución a los problemas técnicos se realice principalmente y más eficazmente a través de la información almacenada, optimizada y aplicada a nanoescala", señaló el Dr. McCaskill a CORDIS Noticias. "Las células artificiales son potencialmente la parte más autónoma del espectro de dispositivos programables en el mundo real". Existe una gran expectación respecto al desarrollo de células artificiales con propiedades tipo -vida y de autoorganización, dado que serán necesarias en la próxima generación de tecnologías de autoreparación computacional y robótica, así como para dirigir la producción y reparación a nanoescala. Las células artificiales tienen un mayor grado de independencia de programación y control que los organismos existentes lo que repercutirá favorablemente en las aplicaciones resultantes. Estas cualidades harán que esta tecnología sea muy interesante para las industrias manufacturera, medioambiental y sanitaria. Las tecnologías de la vida han sido objeto de controversia en el pasado, pero el proyecto PACE no pretende fomentar una visión poco crítica de esta tecnología - sino más bien examinar sus posibles ventajas y desventajas. Una sección del proyecto explorará el grado de autonomía y evolución de estas células, así como los niveles deseables en cada caso. "El proyecto también trata de descubrir los pros y los contras de renunciar a un alto nivel de control central en la tecnología, y más particularmente en TI [tecnologías de la información]", señaló el Dr. McCaskill. "Este punto es clave en la gestión de sistemas complejos en general, y fundamental para el futuro de nuestras sociedades". La cuestión ética que plantea la investigación en tecnologías de la vida también será abordada por el Centro Europeo de Tecnologías de la Vida cuya sede estará en Venecia, Italia, y recibirá el apoyo de la UE, la propia ciudad y la Universidad de Venecia Ca' Foscari. Además para fomentar un debate público informado sobre las tecnologías de la vida, el centro ofrecerá unos programas de contacto y de formación destinados a acercar las tecnologías de la vida a los jóvenes científicos e ingenieros. La naturaleza misma del proyecto PACE implica que el consorcio esté formado por equipos de investigación que abarcan una gran cantidad de competencias. En su conjunto, el consorcio dispone de conocimientos en sistemas complejos, sistemas integrados, robótica, evolución, estadística, cinética química, simulación física, microfluidos, química orgánica y bio-orgánica, interfaces computacionales, sistemas de control, normas y servicios de aprendizaje. "En los últimos años las actividades multidisciplinarias han ido cobrando mayor importancia en Europa, y el proyecto PACE constituye una prueba clave de integración multidisciplinaria que abarca TI, biología y nanotecnología. El proyecto ofrece a los teóricos importantes pruebas reales que permitan comprobar la validez de sus resultados, y dota a los experimentalistas tanto de vías de investigación como de apoyo técnico", señaló el Dr. McCaskill a CORDIS Noticias.