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El proyecto del VPM concluye que las identidades nacionales y europea son compatibles

Analizar los conceptos de identidad de las personas puede ser un auténtico reto en el mejor de los casos. Por ejemplo, no existe una forma común de identidad nacional porque la educación y las experiencias de cada persona desempeñan un papel clave en la formación de las percep...

Analizar los conceptos de identidad de las personas puede ser un auténtico reto en el mejor de los casos. Por ejemplo, no existe una forma común de identidad nacional porque la educación y las experiencias de cada persona desempeñan un papel clave en la formación de las percepciones. Partiendo de esa base, por tanto, analizar la forma en que los ciudadanos de nueve países diferentes se identifican no sólo con su propia nación sino con Europa y la UE, podría parecer una tarea de enormes proporciones. Y eso es precisamente lo que ha decidido hacer un proyecto de investigación financiado por la Comisión. El proyecto EURONAT - representaciones de Europa y de la nación en los Estados Miembros actuales y futuros - comenzó en septiembre de 2001, y recibió cerca de un millón de euros para su financiación dentro del apartado 'Mejora del potencial de la investigación y de la base del conocimiento socio-económico del Quinto Programa Marco (VPM). El consorcio del proyecto celebró un seminario público en Bruselas el pasado 7 de junio para presentar algunos de los resultados iniciales. El consorcio está formado por universidades de ocho países (España, Grecia, Reino Unido, Polonia, Alemania, Hungría y República Checa), coordinados por el Instituto de la Universidad Europea de Italia. La labor de los socios consistía en analizar las identidades de Europa y de la nación en los medios de comunicación, en los grupos de élite y en la sociedad civil de nueve países europeos, entre ellos tres nuevos Estados Miembros, con especial atención al proceso de ampliación de la UE. El estudio se realizó a través de análisis cualitativos y cuantitativos, haciendo encuestas y entrevistas en profundidad en cada país. Los objetivos del proyecto son revisar y aumentar los conocimientos actuales sobre las identidades nacionales y europeas en Europa; estudiar hasta qué punto la lealtad nacional y la identificación con Europa y la UE son mutuamente exclusivas; y señalar las diferencias y las similitudes existentes entre la confguración de las identidades nacionales y europea de los medios de comunicación, los grupos de élite y el público general. El Dr. Atsuko Ichijo, de la Escuela de Económicas de Londres, se encargó de comprobar si los sentimientos de lealtad nacional y de identidad europea son tan mutuamente exclusivos como han querido dar a entender en algunas ocasiones el Daily Mail y el partido independentista británico Independence Party. 'Las identidades nacionales y europea son compatibles - es un hecho que ha quedado demostrado en nuestras encuestas y entrevistas. Incluso en el Reino Unido hubo personas que manifestaron sentirse europeas, y el 92 por ciento de esas personas también afirmaron sentirse británicas, un dato realmente interesante. Es más, de las personas que dijeron no sentirse europeas (la inmensa mayoría), el 50 por ciento afirmó no sentirse tampoco británico,' declaró el Dr. Ichijo. Además, el Dr. Ichijo señaló que las personas son capaces de separar su identidad nacional, europea e incluso comunitaria. Por ejemplo, muchos de los encuestados quisieron diferenciar la noción de Europa, en términos del pasado cultural e histórico, de la de la UE, representada por instituciones y personajes políticos más modernos. 'Nuestra investigación no sólo refleja que el argumento de la incompatibilidad es superfluo, sino que además indica que es posible combinar las identidad nacional, europea y comunitaria para crear un todo coherente', añadió. En el transcurso del trabajo del equipo, el Profesor Nikos Kokosalakis de la Universidad Panteion de Atenas, Grecia, afirmó que han surgido tres categorías básicas de ciudadanos. Se refirió al tipo más común de ciudadano como 'ciudadano etnocéntrico abierto, para quien lo primero es el estado nacional pero que también puede defender la integración en Europa sin ningún problema de compatibilidad. Las otras dos categorías, mucho más minoritarias, están formadas por ciudadanos etnocéntricos cerrados", con una fuerte identidad nacional y contrarios a la integración europea por miedo a perder aquella, y por ciudadanos cosmopolitas pluralistas, que se identifican antes con Europa y después con su propio país. 'En todos los países existe una minoría de ciudadanos que se oponen a la idea de Europa casi hasta un extremo racista', señaló el Profesor Kokosalakis a CORDIS Noticias. 'No obstante, la mayoría integra su identidad nacional en la identidad europea.' Cuando se le pidió que describiera el sentimiento de los cosmopolitas pluralistas hacia Europa, el Profesor Kokosalakis hizo referencia a uno de los encuestados, que respondió "a través de los extranjeros se conoce uno a sí mismo", y dijo que muchos de ellos "se desesperan por el futuro de Europa", lo que se refleja en los momentos de desacuerdos éticos, como en la reciente guerra de Irak. 'Europa está aún haciéndose, de común acuerdo, por lo que los conflictos le hacen retroceder y ésa es la causa de la desesperación de esos ciudadanos progresistas. Incluso las intensas negociaciones del Tratado de Niza, por ejemplo, fueron vistas como naturales y positivas porque no debilitaban el sueño europeo, mientras que los conflictos éticos, como la guerra de Irak, constituyen una amenaza para la base del ideal europeo, explicó el Profesor Kokosalakis. Al analizar la identidad europea y comunitaria entre los medios de comunicación, el equipo decidió centrarse en los dos principales acontecimientos de los últimos años en la UE: el Consejo Europeo de Niza del año 2000, en el que los desacuerdos sobre la voz que tendría cada Estado Miembro tras la ampliación se resolvieron al final tras la cumbre europea más larga de la historia, y la introducción del euro. Según el Profesor Bo Stråth, del Instituto de la Universidad Europea de Florencia, "estos dos acontecimientos demostraron que el clima existente entre los medios de comunicación europeos puede variar de forma drástica". El Profesor Stråth afirmó que los medios de comunicación describieron la introducción de la moneda única como un símbolo de la nueva Europa unificada. "La euforia dio lugar a la EUforia, y los medios hablaban en términos muy simbólicos". Sin embargo, cuando los líderes en la Cumbre de Niza decidieron finalmente aprobar la mayor ampliación de la UE en su historia, poniendo así fin a la Guerra Fría, los medios prefirieron centrarse en los argumentos sobre la votación y otras cuestiones políticas a corto plazo. "Nuestro análisis indica que los medios estaban reflejando el programa político interno, pero no podían identificar un déficit en la identidad europea". El Profesor Stråth hace una clara diferencia entre los periódicos europeos que iban dirigidos a los lectores intelectuales y que informaban de los detalles de diferentes cuestiones, y la prensa bulevar', que hizo un llamamiento a la política populista y trató de describir las cuestiones complejas en términos muy sencillos. 'La prensa británica en concreto destaca sobre las demás, es una sensación de que el Reino Unido no está en Europa, pero tampoco está fuera, está en alguna parte entre medio', añadió. Al analizar las actitudes frente a la ampliación de la UE, el equipo observó que cuanto menos culto y expresivo es un ciudadano, menos probable es que exprese una opinión positiva sobre el proceso, independientemente de que viva en un Estado Miembro nuevo o de los antiguos. También se observó que, tras la ampliación, ahora existe la impresión de que las fronteras de la UE están más definidas, más fijas, y de que los países vecinos, como Rusia y Turquía, deberían quedarse fuera. Entre los nuevos Estados Miembros prevalece una actitud en particular, y es la de que "la integración es necesaria", aunque esta actitud puede implicar tanto temores (de explotación o anexión económica) como esperanzas (de nuevas oportunidades y para las generaciones futuras). Para concluir, el Profesor Kokosalakis señaló que "el concepto de Europa es muy ambiguo, pero es precisamente esa ambigüedad la que permite que tanta gente se sienta europea". Así mismo, el Profesor afirmó que la imagen de Europa es variable, pero que mucha gente comparte una misma idea, la de una Europa que evoluciona. "La mayoría de los ciudadanos considera que este proceso [de la evolución europea] es irreversible, no pueden imaginarse el final de Europa y quieren saber qué sucederá y qué tipo de Europa están construyendo para sus hijos", señaló para terminar.

Países

Austria, Chequia, Alemania, Grecia, España, Hungría, Italia, Polonia, Reino Unido

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