Una encuesta de Greenpeace concluye que los ingredientes MG no son comunes en los supermercados europeos
Tras la entrada en vigor de la Directiva comunitaria sobre el etiquetado de los alimentos modificados genéticamente (MG), Greenpeace ha descubierto que solamente un número limitado de dichos productos se venden en los supermercados europeos. La organización internacional ha estado realizando un seguimiento de la situación en las cadenas de supermercados desde que entró en vigor la Directiva, el pasado 18 de abril. No se halló ningún producto MG en Italia, España, Austria, Suecia o Grecia. En Alemania se hallaron cuatro, en Bélgica tres, y dos en el Reino Unido y la República Checa. Donde más productos MG se encontraron fue en Francia, con un total de 14, y en Países Bajos, con 12. Según Greenpeace, esta situación constituye todo un éxito para los consumidores. Su rechazo a los productos MG ha hecho que los principales productores y mayoristas se aseguren de tener las estanterías libres de productos modificados, explicó Eric Gall, de la unidad europea de Greenpeace. Con un sistema que se apoya principalmente en la capacidad de seguimiento de las especificaciones de los productos y que, por tanto, crea una intensa estela burocrática, los productores se han mostrado reticentes a usar ingredientes MG. Esta tendencia se ha visto reforzada por la actitud de los consumidores europeos, que siguen desconfiando de los alimentos MG. Como consecuencia, salvo en el caso de España, no se están vendiendo muchas semillas MG en Europa. A pesar de esto, Greenpeace ha criticado que los productos derivados de animales alimentados con OMG no tengan que llevar la etiqueta correspondiente. Resulta inadmisible que los productos lácteos, cárnicos y derivados del huevo no vayan etiquetados como alimentos modificados genéticamente si provienen de animales que han sido alimentados con productos MG. Los consumidores quieren esa garantía, indicó Federica Ferrario, responsable de la campaña de Greenpeace contra los alientos MG. 'Se abandona deliberadamente a los consumidores en la oscuridad sobre este asunto, y están pagando el cultivo global de alimentos modificados genéticamente cuando compran leche, huevos o salchichas, añadió el Sr. Gall. La Comisión Europea debería cubrir las lagunas jurídicas existentes en su legislación y defender el derecho del público a decir no a los OMG'.
Países
Austria, Bélgica, Chequia, Alemania, Grecia, Francia, Italia, Países Bajos, Suecia, Reino Unido