Un comité maltés recomienda que se someta la investigación genética a ciertas condiciones
El comité de asuntos sociales de Malta ha presentado unas recomendaciones al parlamento nacional que vienen a respaldar la investigación genética siempre que se cumplan ciertas condiciones. Tras ocho meses de consultas y debates se acordaron las recomendaciones, aunque el partido Laborista, en la oposición, apuesta por que se amplíe el debate e incluya las observaciones de la población maltesa. Las recomendaciones establecen que debería permitirse por ley la investigación genética siempre que: - se respete la dignidad y la integridad del ser humano; - la investigación no sirva de base para la discriminación por motivos genéticos; - la investigación no se utilice para la selección genética; - cualquier intervención científica médica sobre un ser humano vaya en beneficio exclusivo de esa determinada persona; - las actividades no supongan riesgos injustificados para el ser humano; - haya consentimiento libre e informado por parte del individuo; - no se utilice con fines lucrativos parte alguna del cuerpo humano. El comité ha declarado también se acepte la investigación con células madre adultas, pero no así la creación de embriones para la investigación, que debería estar prohibida. La investigación con células madre obtenidas de un feto tras un aborto natural siempre que exista el consentimiento de los progenitores se debe permitir, según el comité, al igual que las procedentes del cordón umbilical y la placenta. En cuanto a la terapia genética, el comité recomienda se autorice el uso de las células madre adultas para fines terapéuticos, aunque especificó sólo se utilicen las procedentes de embriones tras un aborto natural. Recomienda también prohibir la clonación humana, incluso cuando su objetivo sea el tratamiento terapéutico de otra persona. El desconcierto llegó al comité de asuntos sociales cuando, después de lograr un débil consenso tras ocho meses de debate, los obispos de Malta manifestaban en una declaración que la vida comienza antes de lo establecido por el comité en sus discusiones. El comité determina el momento en que da comienzo la vida humana basándose en los fundamentos de la Iglesia Católica. La Donum Vitae establece que la procreación se inicia en el momento que se forma el zigoto, la célula resultante de la unión de los núcleos de los dos gametos. "Esta instrucción doctrinal aporta el criterio fundamental para dar solución a varios de los problemas que plantea el desarrollo de las ciencias biomédicas en este campo: ya que el embrión debe ser tratado como una persona, se debe también defender su integridad, y en cuanto a la asistencia médica se refiere, cuidarlo y prestarle atención, hasta que sea posible, al igual que se haría con otro ser humano", añade la Donum Vitae. Sin embargo, una declaración de los obispos malteses afirma que la vida humana comienza incluso antes, con la penetración del espermatozoide". "No le concierne a la Iglesia entrar en debates científicos sobre las diferentes fases de desarrollo del embrión aunque desde un punto de vista moral el óvulo fecundado, desde el momento de la penetración del espermatozoide, tiene que ser respetado y tratado como un ser humano", afirman los obispos.
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