Vendajes de piel de fetos para las quemaduras
Un equipo de investigación suizo ha descubierto que la aplicación de un biovendaje compuesto por un reducido número de células fetales puede mejorar la curación de las quemaduras en jóvenes. Los resultados han sido publicados en The Lancet. El nuevo procedimiento puede acelerar y conseguir una recuperación más completa que la de los injertos de piel tradicionales y, además, evita a los pacientes el trauma de llevar un injerto de piel de otra parte distinta del cuerpo. La fuente de la que proceden las células curativas puede que genere polémica, sin embargo, al obtenerse de fetos abortados. Los injertos de piel, que consisten en quitar mediante cirugía un trozo de piel de una parte del cuerpo y transplantarse a otra, es el procedimiento quirúrgico en dos pasos habitual en el tratamiento de las quemaduras de segundo y tercer grado. Desde hace tiempo se conocen las importantes capacidades regenerativas de los fetos. Al explorar el potencial de las células de la piel del feto para los injertos, el equipo, dirigido por Patrick Hohlfeld del hospital universitario de Lausana, esperaba simplemente que las células de la piel se comportaran como un injerto. Pero, en su lugar, las células parece ser que confieren poderes reconstituyentes a la piel quemada, permitiendo al tejido dañado que se cure por sí solo. El doctor Hohlfeld y sus colegas desarrollaron un banco de células de piel de feto procedente de una donación de 4 cm2 de piel fetal de una biopsia practicada a un feto abortado de 14 semanas tras el consentimiento expreso por escrito de la madre. Las células se dividieron en el laboratorio, las cultivaron en una plancha de colágeno, una proteína importante para la elasticidad de la piel, y las incubaron durante dos días para formar una especie de piel artificial. Este tratamiento fue seguido por ocho pacientes de quemados de entre 14 meses y nueve años de edad. El equipo del doctor Hohlfeld colocó tiras diminutas de células sobre las partes quemadas y cubrió la zona con una gasa. Los apósitos se cambiaban cada tres o cuatro días durante tres semanas. Las heridas tratadas tardaron una media de 15 días en curarse, mientras que la duración de otros tratamientos para quemados puede llegar a durar hasta seis veces más. "Las enfermeras no podían creer la rapidez con que se curaban estos quemados", añade el doctor Hohlfeld. La notable flexibilidad que adquiere la piel curada con células fetales implica la recuperación completa del movimiento de manos y dedos de los pacientes. Entre uno y dos años ha durado el seguimiento a los pacientes y, aparte del cambio de color de algunas zonas de la piel, la apariencia en general de las heridas curadas es buena, informan los científicos. El doctor Hohlfeld cree que la técnica podría funcionar para las quemaduras en adultos, así como para heridas de otro carácter. "No hemos probado este procedimiento en pacientes de edad más avanzada, pero no hay razón para pensar que no funcione". Esta novedosa terapia probablemente generará algún tipo de polémica en los países en los que está restringido el uso de embriones humanos para la investigación científica, ya que los vendajes se obtienen a partir de células de la piel de fetos abortados. El doctor Hohlfeld señala que, ya que las células fetales se desarrollan bien en el laboratorio, el procedimiento podría suponer varios millones de vendajes de 100 cm2 para transplantar a partir de una única biopsia de feto. Otro de los investigadores, Lee Laurent-Applegate comenta que "a la vista de los efectos terapéuticos de esta técnica, añadidos a su fácil aplicación, las células de piel de feto podrían convertirse en un gran potencial para la ingeniería de tejidos". Sin embargo, algunos expertos en quemados han declarado que a pesar de lo esperanzadora de la técnica, su utilidad todavía no ha sido probada. La BBC informa de las dudas expresadas por la asociación británica de cirujanos plásticos sobre estos resultados. Una declaración afirma que no existen pruebas de que las heridas no se hayan curado por sí mismas. El doctor Hohlfeld no rechaza del todo esta crítica, al declarar que está claro que las pruebas deberán realizarse de nuevo "por el momento, es sólo un experimento piloto". El equipo ha solicitado patentar el procedimiento.
Países
Suiza