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A través de un proyecto de la UE se desvelan las aptitudes sobre la constitución de una familia y el fenómeno del envejecimiento

En un contexto de tendencias demográficas similares en toda Europa, como la baja fertilidad, el aumento del índice de divorcios, el incremento de la esperanza de vida y el envejecimiento de la población, que suponen nuevos desafíos para los sistemas de seguridad social, invest...

En un contexto de tendencias demográficas similares en toda Europa, como la baja fertilidad, el aumento del índice de divorcios, el incremento de la esperanza de vida y el envejecimiento de la población, que suponen nuevos desafíos para los sistemas de seguridad social, investigadores de 14 países de la UE han investigado las aptitudes hacia los cambios en la población. El proyecto DIALOG descubrió que las parejas tienen menos hijos de los que dicen querer tener, que hay un cambio de aptitudes hacia la cohabitación sin estar casados, y tendencias positivas hacia las contribuciones que realiza la sociedad para con los mayores. Es interesante que más de la mitad de los entrevistados en el proyecto declararon que les gustaría tener al menos dos hijos, sin embargo, muchas parejas, tienen menos hijos ante la incertidumbre del futuro y los gastos que supone criarlos. Las mayores diferencias entre el número deseado de hijos y el real se hacen patentes en Chipre, Polonia, Finlandia, Estonia, Lituania, Hungría y Países Bajos. Los socios del proyecto recomiendan que los gobiernos se vuelvan a plantear sus políticas de familia para animar a la gente a que tenga más hijos. Las expectativas en torno a las políticas de familia varían, sin embargo, a lo largo de Europa, mostrando que una única política no se puede aplicar a toda la UE. Por ejemplo, los participantes de Europa occidental tienden a estar a favor de una combinación entre la ayuda económica y un horario laboral flexible, mientras que los participantes de Europa oriental tienden más a combinar el empleo a tiempo completo con tener una familia. El número de nacimientos no parece sin embargo estar influido por el aumento del índice de divorcios o con un descenso en la importancia que se le da al matrimonio: el índice de hijos nacidos de madres solteras ha aumentado entre un 30 y un 40 por ciento en los últimos diez años. Tener hijos dentro del matrimonio, no obstante, sigue siendo la opción preferida en los países de Europa oriental y meridional. Las actitudes hacia un envejecimiento demográfico se desvelaron como abrumadoramente negativas en todos los países participantes, a excepción de Bélgica. A la pregunta de quién debería hacerse cargo de los mayores, todas las generaciones estuvieron de acuerdo en que la sociedad debería hacerse responsable de la atención, aportando instituciones y servicios adecuados. Aunque la mayoría aceptó que los hijos deberían cuidar de sus padres, se les da menos responsabilidad que a la sociedad. Al preguntarles sobre su disponibilidad a que los padres vivan con ellos si hubiera necesidad, los participantes de Rumania (85,9 por ciento), Polonia (85,1 por ciento) y Lituania (82,9 por ciento) mostraron su aprobación a estos planes, siendo la aceptación mucho menor en Alemania (16,4 por ciento) y Bélgica (23,5 por ciento). Los entrevistados de todos los países prefieren jubilarse antes de los 60, siendo los eslovenos y polacos los que desearían hacerlo a edades más tempranas, 52,3 y 53,5 años respectivamente. Las expectativas de jubilación en todos los países participantes fueron más elevadas. La última sección del proyecto trata sobre las expectativas en torno a las responsabilidades de los gobiernos. El Estado es el que figura en primer lugar como responsable de aportar la adecuada atención sanitaria para todos, seguida del empleo para los jóvenes. También, entre las primeras de la lista está la atención y asistencia a los mayores, y hay algunos países que esperan que sea también el Estado el que acepte la responsabilidad en temas como la provisión de una vivienda adecuada, permitir a los padres la reconciliación del trabajo con la vida familiar, y promover la participación de las mujeres en el empleo. Las esperanzas de los entrevistados depositadas en el Estado fueron mucho más elevadas en Bélgica, Alemania, Hungría, Rumania y Chipre que en la República Checa, Países Bajos y Eslovenia.

Países

Bélgica, Chipre, Chequia, Alemania, Estonia, Finlandia, Hungría, Lituania, Países Bajos, Polonia, Rumanía, Eslovenia

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